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Cuadernos Ciudadanos

Fernando Moreno Bernal

Desafios de nuestro tiempo

ATTAC CUMPLE DIEZ AÑOS

martes, 22 de julio de 2008 10:43

ATTAC CUMPLE DIEZ AÑOS!

El 3 de junio de 1998, como consecuencia de un editorial de Ignacio Ramonet publicado en Le Monde Diplomatique de diciembre de 1997 y con la publicación de su plataforma nacía la asociación altermundista ATTAC Dicho editorial titulado “ Desarmar los mercados” había sido redactado en plena crisis financiera. Diez años más tarde, ATTAC. Festeja su aniversario en medio de una crisis mucho más grave aún.

Nada ha cambiado, estaríamos tentados de afirmar y sin embargo si: este neoliberalismo tanto tiempo elogiado aparece hoy en día despojado de sus oropeles y tan desprestigiado como el G8, la OMC, el FMI o el Banco Mundial, generadores de injusticias, miserías y hambrunas. Los análisis de Attac en Francia y en muchos otros países han contribuido a desmontar los engranajes de un sistema tanto más temible desde que pretende la inexistencia de otra alternativa.

Nuestros adversarios, han transcurrido en conjunto en la negativa este decenio, rechazando la evidencia de los desastres - financiero, social y ecológico - que se perfilaban en el horizonte. Mientras que al mismo tiempo Attac describía las crisis en ciernes y proponía otras formas de funcionamiento.

Movimiento de educación popular orientado hacia la acción, la asociación ha formado durante estos diez años a miles de ciudadanos que a su vez han difundido a su alrededor el verdadero rostro del capitalismo financiero. Attac sembró semillas que han ido germinando poco a poco y dando sus primeros frutos. El combate es ciertamente difícil y será sin duda muy largo, pero al cabo de diez años el eslogan que acompañó el nacimiento de Attac nada ha perdido de su verdad y de la esperanza que conlleva: “Se trata simplemente de reapropiarnos del porvenir de nuestro mundo”

Los diez primeros años de Attac

Mientras celebramos nuestro décimo aniversario y encaramos el porvenir, nosotros los miembros de Attac, ignoramos cual será el juicio de la historia sobre nuestros entusiasmos, nuestras esperanzas, nuestros compromisos y nuestras luchas; no estamos ni siquiera seguros de que se los recuerde, ni tampoco a nosotros mismos. En términos históricos, diez años no son más que un guiño y es demasiado pronto para saber si solo somos un relámpago en la tormenta o una fuente de luz perdurable. Sin embargo todos los que nos hemos enrolado en el movimiento internacional Attac, no podemos dejar de sentir que formamos parte de la historia, que formamos parte de algo absolutamente original.

Como todos los que rechazan seguir senderos demasiado transitados y se aventuran en direcciones inexploradas, nosotros nos hemos anticipado a nuestro tiempo, aún sin saber exactamente hacia donde íbamos. Los poderes vigentes han tratado de ignorarnos o lo que es peor nos han mirado con hipócrita piedad. Los medios se han burlado a menudo nosotros y han deformado nuestro mensaje, aunque muchas veces han debido reconocer nuestra influencia. Algunos políticos – aquellos que consideramos auténticos representantes del pueblo – nos han acogido bien, otros nos han considerado peligrosos o recuperables, equivocándose en ambos casos, por que nuestro accionar se ubica en sus proximidades pero con un sentido muy diferente. Valoramos el debate político, pero por una parte, la política en la que creemos trata de darle la palabra a los ciudadanos y por otra encara el mediano y largo plazo.

“ La educación popular orientada hacia la acción” es una manera de describir lo que hacemos. Producimos conocimientos tendientes al cambio social, nos comprometemos en acciones concertadas con todos los aliados a los que podemos convencer, actuamos solidariamente en todos los niveles, en beneficio de los ciudadanos de nuestros países, pero también de nuestros continentes y más allá del abismo entre el Norte y el Sur, es a nuestro sitiado planeta al que nos dirigimos. Esos son nuestros recursos y nuestra riqueza!

Hemos logrado ser al mismo tiempo pragmáticos y utopistas. Y sobre todo hemos sido clarividentes. La primera gran lección del primer decenio de Attac es probablemente comprobar que teníamos razón. Alertamos sobre los riesgos de las crisis, describimos sus formas y propusimos maneras de evitarlas. Lamentablemente hoy en día la realidad nos confirma, nuestra visión sobre Europa, la preponderancia de las finanzas y del neoliberalismo, la profundidad del abismo entre el Norte y el Sur, la ilegitimidad del G8, el insoportable peso las desigualdades, la necesidad de una redistribución internacional, la explosión de la crisis alimentaria, la urgencia de encarar medidas relativas al cambio climático y sobre tantos otros temas. Sabemos que es lo que conviene hacer y sabemos cuan difícil es tratar de que lo hagan quienes detentan el poder. Pero seguimos creyendo que otro mundo es posible.


Attac es una idea demasiado buena, una organización demasiado importante para abandonarla y además hemos comprobado que ideas nuevas y a veces inverosímiles, pueden llegar a generar políticas realistas. Aunque pueda parecer a veces que se necesita una eternidad para alcanzar algún logro significativo en lo que proponemos, la aplicación de un impuesto internacional forma actualmente parte del programa oficial. La cancelación de la deuda de los países pobres se está transformando en una realidad aunque todavía sea necesario acelerar el proceso. Las desigualdades se han vuelto intolerables, reconocidas en todas partes e identificadas sus causas. Los “Dueños del Universo” de Wall Street no son ya objeto de admiración sino de condena, por motivos como el hecho de que son quienes contribuyen a hambrear millones de personas. El neoliberalismo se halla desacreditado y las instituciones internacionales que lo sostienen se hallan tambaleantes. Los gobiernos “democráticos” de Europa, conscientes de que no lo lograrían por medios leales y democráticos han recurrido a la fuerza contra la voluntad de sus pueblos para aprobar el Tratado de Lisboa. La crisis financiera es una vez más el espectro que amenaza al mundo y las “autoridades” no tiene la menor idea de qué es lo que se debe hacer. Nosotros proponemos un New Deal planetario de una amplitud inédita.

El siglo XXI requiere una nueva forma de hacer política, más horizontal que vertical, basada en alianzas no solo internas, sino a través de las fronteras y de los continentes. Nos hace falta imaginación, disciplina, combinar creatividad y eficacia, ser al mismo tiempo rigurosos y visionarios

He ahí el desafío de la próxima década. La emancipación humana es un combate sin fin pero Attac ha demostrado ser capaz de encontrar nuevos caminos en territorios no explorados. En los años futuros , tenemos la intención de afinar nuestra comprehensión con el objeto de explicar a los demás cuestiones cruciales. Fortaleceremos nuestras conexiones y nuestras actividades internacionales, sin descuidar los aspectos locales, nacionales y continentales de nuestra labor. El hecho mismo de seguir existiendo luego de estos difíciles aunque apasionantes diez años de vida es una prueba de que podemos hacerlo.

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El Gobierno del mundo hoy y en el 2012

miércoles, 16 de julio de 2008 13:58

El Gobierno del mundo hoy y en el 2012

Respondiendo a Samuel Huntington, el falso profeta de los mentirosos.

“Gobernar significa en primer lugar
hacer inteligible el mundo,
dar instrumentos de análisis y de
interpretación que permitan a los
ciudadanos manejarse y actuar
de manera eficaz.”
Pierre Rosanvallon

Índice

1.- Nuestro mundo hoy
2.- Capitalismo agonizante o zombi
3.- Huntington, el falso profeta de los mentirosos
4.- ¿Cómo enfrentar este capitalismo agonizante y sionista?
5.- Corolario: letra de la canción Amaral (Bob Dylan) Y llegará la tormenta

1.- Nuestro mundo hoy

Vivimos un cambio de época que se refleja en una multitud de cambios. Un nuevo mundo ha tomado forma durante los últimos años del S. XX y comienzo de este milenio. Un nuevo mundo que implica una nueva civilización, una nueva cultura, una nueva visión cosmopolita de la humanidad, una nueva economía para la vida, el nuevo ser humano que queremos llegar a ser.

Estos cambios se originaron a finales de los años sesenta y principios de los setenta provocados por la revolución de la tecnología de la información, la crisis económica del capitalismo y paralelamente del capitalismo de estado en los llamados países comunistas, y por el florecimiento de movimientos sociales en multitud de lugares del mundo que cuestionaban la propia sociedad de consumo.

Como dice Teresa Guardans “Cuanto mejor comprendamos su naturaleza, la coherencia interna –la trama- de la transformación cultural en la que, de una forma u otra, todos participamos, más dueños podremos ser de la situación, de sus costes, sus consecuencias, del rumbo mismo de los vientos.” La innovación constante, nos dice, como base de la productividad y la competitividad que provoca la revolución tecnológica de la actual sociedad de la información, ha roto en una sola generación el mecanismo de trasmisión cultural y civilizatorio que garantizaba la estabilidad y la supervivencia de la humanidad.

Hasta ahora el pasado alimentaba nuestro presente. A través del lenguaje y de la cultura que con él se nos trasmitía, el mundo se nos explicaba a cada uno de nosotros, adquiriendo sentido la sociedad en que vivíamos. Sus dioses, santos o héroes nos transmitían los modelos éticos y los valores y técnicas de supervivencia social. El sentido de la existencia de las sociedades humanas hundía sus raíces en el pasado para asegurar su continuidad. 20.000 generaciones de cazadores recolectores, 600 generaciones de pastores y agricultores, 20 generaciones desde el Renacimiento hasta el capitalismo y, escasamente, 6 ó 7 generaciones desde el comienzo de este hasta nuestros días han garantizado su estabilidad social y asegurado su supervivencia mediante este mecanismo.

A partir de ahora es el futuro, y no el pasado, lo que da forma al presente. Tan sólo en dos generaciones las sociedades se han industrializado masivamente, y tan sólo en una década, media generación, hemos vivido la revolución de Internet y la incorporación de una visión cosmopolita del mundo. La innovación permanente como requisito de esta sociedad industrializada obliga a las sociedades a modelar su presente en función del futuro que persiguen. Para una sociedad en innovación constante para sobrevivir la imagen del futuro que se desea orientará los actos de su presente. Las técnicas de los Planes y Mapas Estratégicos se universalizan. También las “guerras preventivas”. En un tiempo asombrosamente breve desde el punto de vista biológico hemos transformado el entorno social, productivo y emocional del ser humano para el que debemos “crear” una nueva cultura y unos nuevos mecanismos de seguridad y supervivencia que garanticen la continuidad de la vida y nos proporcionen instrumentos de gestión de los cambios sociales. Nuestro cuadro de mando que nos posibilite gobernarlos racional e inteligentemente de acuerdo con una ética de la vida que coloque al ser humano y sus condiciones de supervivencia y sostenibilidad, es decir, integrado en la Vida con mayúscula de la naturaleza, de la que es producto y parte, en el centro de la historia, instituciones y leyes.

Este profundo cambio civilizatorio, que va unido al incremento de la esperanza de vida del ser humano individual, multiplicada actualmente por tres, provoca la inseguridad, la perdida de identidad y el atrincheramiento en las formas e instituciones del pasado. Los fundamentalistas del mercado, el Becerro de oro, están provocando deliberadamente la fragmentación de la humanidad para poder mantener el Poder aprovechando las aguas revueltas del enfrentamiento y la división, retrotrayéndonos a las guerras de religión del S. VII y la época de las cruzadas. Impiden con ello la generación del “demos” de una única, aunque rica por su diversidad y colorido, humanidad que habita un único planeta y que debe gobernarse de forma unitaria. Un “demos” basado en los cimientos comunes y compartidos por las distintas culturas y civilizaciones del planeta Tierra.

Para poder orientarnos en esta vorágine de cambios profundo tenemos que apoyarnos y comprender, por una parte, el mundo en el que nos encontramos actualmente, el que vengo denominando “capitalismo agonizante” y que también podríamos llamar, parafraseando a Ulrich Beck que habla de la “democracia zombi”, aquella que ha sido privada de contenido, de soberanía, como “capitalismo zombi”. El mundo del pasado que basa su actuación sobre un individuo aislado socialmente, egoísta y cosificado, alienado como ser y convertido en puro consumidor y simple elemento de un mercado, al que sí se le otorga personalidad y autonomía, y al que se sacraliza cuál nuevo Becerro de oro; en un capitalismo financiarizado donde el 80% de sus operaciones no conllevan tráfico real de mercancías ni producción real de bienes y servicios, por lo que ya no es capitalismo estrictamente sino poscapitalismo o los restos inerciales del capitalismo que ya no es pero que no ha sido sustituido por el nuevo sistema económico; por un sistema político cada vez más universalizado y cosmopolita pero carente de soberanía y Poder real, constreñido al ámbito espacial de los Estados-nación y al que se intenta retrotraer constantemente a sus valores, instituciones y orígenes de la independencia USA y de la revolución francesa para hacerlos dependientes y esclavos de una geopolítica y de un capital financiero globalizado; de una ideología de choque y enfrentamiento de civilizaciones que impide a la humanidad la posibilidad de hacer frente de forma inteligente, racional y con la necesaria capacidad de actuación a los retos y desafíos actuales que afronta en este cambio de era. Un capitalismo que cambia continuamente de forma, como el dios griego del mar Proteo, pero al que tenemos que perseguir hasta que nos desvele las causas profundas de lo que acontece y con ello, igual que el dios, nos alumbre el camino para la construcción del nuevo, necesario, imprescindible y urgente sistema económico, social, político e ideológico del nuevo tiempo.

Y, por otra parte, la visión del mundo que necesitamos y queremos construir, al que podemos denominar “Democracia cosmopolita del S. XXI” o “Socialismo del S. XXI”, ambas denominaciones son sinónimas pues no hay democracia sin socialismo ni hay socialismo sin democracia. Un mundo del futuro que devuelva al ser humano su centralidad, su dignidad, autonomía y plenitud; un ser humano que vive y se realiza en comunidad, y cuyas condiciones de plenitud radican sobre su propia creatividad como ser individual y la sostenibilidad y desarrollo de su medioambiente social y natural; con una economía de y para la Vida que desarrolle las condiciones que hacen posible esta vida a partir del hecho de que el ser humano es un ser natural, corporal con necesidades que hay que satisfacer mediante los valores de uso que permitan la sostenibilidad medioambiental; de una política que desarrolle la democracia plena en todos los ámbitos: democracia participativa en lo local que permita la plenitud creativa individual y de las comunidades, que una la igualdad política con la económica y social que posibilita la plena realización de la solidaridad y fraternidad; una democracia que recupere la soberanía y el Poder, articulando progresivamente la participación directa de las bases sociales en los ámbitos nacionales e internacionales a través de las posibilidades que abren las nuevas tecnologías de la información y el conocimiento en la determinación y construcción del futuro común de toda la humanidad; con la creación del “demos”, alma o espíritu, de una única humanidad, diversa y colorida. Una humanidad que toma su fuerza de la propia naturaleza, su madre, como el dios griego de la tierra Anteo que recuperaba todo su vigor con su simple contacto, que aprende y se enriquece con la sabiduría antigua de sus pueblos y naciones para encontrar la seguridad y la estabilidad ordenada en el devenir de la humanidad a la vez que diseña y crea su propio futuro.

El Poder está en el saber y en la voluntad para hacer. Potencia, sabiduría y voluntad es todo lo que necesitamos.


2.- Capitalismo agonizante o zombi.

Marx decía que no se incrementa la plusvalía y la tasa de ganancia del capital con el comercio y la actividad financiera que si son, sin embargo, las fuentes que alimentan la especulación . Es decir, hay ganancia por el comercio y la actividad financiera pero no plusvalía porque al no reproducirse a través del trabajo asalariado no se produce nuevo valor, por lo que no puede considerarse como beneficio capitalista. En un mundo donde sólo el 20% de las transacciones responden al modelo capitalista este está agonizante o zombi.

Un autor nada sospechoso de anticapitalista, Peter F. Drucker , maestro de gurus de la dirección de empresas, ya en Junio de 1993 decía “...la mayoría de nosotros sabemos – o por lo menos intuimos- que los países desarrollados están abandonando cualquier cosa que pudiera llamarse capitalismo.” Galbraith ya en 1967 alertaba del cambio provocado en el seno de las grandes corporaciones industriales que indicaban una profunda transformación en la toma de decisiones sobre el capital y la relegación de los capitalistas a simples rentistas.

¿Qué o quiénes entonces mantienen y deciden sobre el gobierno del mundo? Diego Valadés Ríos, Universidad Nacional Autónoma de Méjico, lo define como el “Gobierno intangible o invisible”, José Manuel Pureza, Universidad de Coimbra, lo denomina “poder nebuloso”. Es un poder opaco, nada democrático, y en su ocultamiento reside su poder.

Se le conoce como Grupo de Bilderberg, nombre del Hotel belga donde se reunieron por primera vez. La conferencia Bilderberg original tuvo lugar en mayo de 1954. El encuentro fue iniciado por el emigrante judío-polaco y consejero político Joseph Retinger. Preocupado por el crecimiento del anticapitalismo propuso una conferencia internacional en la cual los líderes económicos, políticos y de opinión de los países europeos y de los Estados Unidos se reunirían con el objetivo de promover estrategias comunes en defensa del sistema capitalista. El reconocimiento de la situación de vacío y perennidad del propio sistema capitalista es, pues, su causa y lo que lo hace surgir y constituirse.

Funciona como una Logia masónica en círculos concéntricos sin que los periféricos sean informados de todo. Se organiza una conferencia anual. Un Comité de Dirección permanente de entre 30 y 40 personas que es dirigido por un Secretario General, Retinger hasta su muerte, posteriormente Henry Kissinger y actualmente Richar Perle, apodado “Príncipe de las tinieblas” o “Ángel de la muerte” , los tres judíos sionistas. Organiza las conferencias anuales y mantiene un registro de nombres de asistentes y detalles de contacto, con el objetivo de crear una red informal de individuos que se podrían invitar uno a otro en privado. El propósito declarado del Grupo Bilderberg era una línea política común entre Estados Unidos y Europa en oposición al peligro comunista. Ahora el gobierno de la globalización.

Anualmente el Comité Permanente elabora una lista de 100 personas a las que invita en lugar y contenido secreto, aunque no se les informa de todo. Entre los asistentes de Bilderberg un tercio de sus miembros pertenece al mundo de la política y el control de la inteligencia y defensa militar, otro al de las finazas y el último a los medios de comunicación y la industria. Entre ellos se encuentran los mayores banqueros, expertos de defensa, dueños de la prensa y los medios de comunicación, ministros de gobierno, primeros ministros y realeza. Controlan no sólo la economía pública y privada legal, también la “canalla” vinculada con el tráfico ilegal de armas y su financiación a través del tráfico ilegal de drogas; ellos mismos son los grandes capos de la mafia mundial. Todos los candidatos a cargos relevantes en EE. UU., la UE y organismos internacionales son aprobados por su Comité Permanente, fanáticos sionistas.

Algunos de los que acuden habitualmente a Bilderberg son Donald Rumsfeld, Bush padre e hijo, Paul Wolfowitz, Meter Sutherland de Irlanda, que estuvo en la comisión de la Unión Europea y fue presidente de Goldman Sachs y Britis Petroleum, George Soros, Alan Greenspan, David Rokefeller, Murdoch, Bernanke, Trichet, Bill Clinton, Tony Blair, Sarkozy, Berlusconi, Gordon Brown, Matías Rodríguez Inciarte, Vicepresidente ejecutivo del Grupo Santander, Esperanza Aguirre, Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, Javier Solana, Pedro Solbes, cuando era Comisario Europeo, Juan Luis Cebrían, Consejero Delegado del Grupo PRISA. El presidente actual del grupo es Etienne Davignon, político y hombre de negocios belga vinculado con el sector energético y la industria del diamante; participa en el grupo desde 1974 y de 1981 a 1985 fue vicepresidente de la Comisión Europea. No todos los nombres de los participantes se hacen público a petición propia.

En septiembre de 2000 presentando el “Proyecto para el Nuevo Siglo Americano”, Richard Perle planteaba en un informe que lo que se necesitaba para asegurar el poderío global estadounidense era “un evento catastrófico y catalizador, como un nuevo Pearl Harbor”. Un año después vino el atentado contra las Torres Gemelas. El documento planteaba que “aunque el conflicto irresuelto con Irak provee justificación inmediata para la intervención, la necesidad de una presencia americana substancial en el Golfo (Pérsico) trasciende el asunto del régimen de Sadam Husein”. Como plantea James Petra en el 11-S la provocación y el pretexto para la guerra imperialista de Afganistán e Irak se dieron. La Comisión nombrada por el Senado para investigar el atentado de las Torres Gemelas estaba formada por integrantes del Grupo o senadores controlados por el mismo. Sus discursos apelan continuamente a la democracia y a la lucha contra el terrorismo internacional, pero son ellos los que vacían de contenido la democracia, actúan dictatorialmente, son los que provocan intencionadamente el miedo masivo y son los propios terroristas. Podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que los 30 ó 40 miembros de su Comité de Dirección Permanente personifican al complejo industrial-militar USA-israelí, la fracción hegemónica del actual capitalismo agonizante.

El Presidente norteamericano John F. Kennedy y su hermano Robert fueron testigos desde la Casa Blanca del poder real y el peligro antidemocrático que suponían ya en la década de los sesenta. Intentaron pararlo y fueron asesinados. Desde el principio el sentir y la intuición del pueblo los convirtió en mártires de la democracia y su ejemplo aún perdura y moviliza.

La última reunión anual fue del 5 al 8 de Junio pasado en Chantilly, Virginia, EE. UU. Entre otras cosas se aprobó que el candidato demócrata a la Presidencia USA fuese Barack Obama, a condición del cambio de posición sobre la guerra de Irak y su apoyo incondicional a Israel; que el candidato/a a la vicepresidencia lo elegiría el Grupo; y el ataque a Irán en Agosto, mientras se celebran las Olimpiadas de Pekín.


3.- Huntington, el falso profeta de los mentirosos.

Para que surja la nueva sociedad hay que cambiar sus relaciones de producción, de Poder y sus experiencias vitales familiares, sociales y de valores. Estos cambios suponen la aparición de una nueva cultura, una nueva civilización acorde con la nueva base tecnológica y productiva. La revolución tecnológica ya ha cambiado estructuralmente las relaciones de producción, aunque no las relaciones de dominación implícitas en ellas ni la apropiación privada de la ganancia, lo que provoca la desigualdad y exclusión social así como la separación entre la lógica de mercado globalizado del capitalismo financiarizado y la experiencia humana de la vida real, local, territorializada y de pertenencia a grupos sociales determinados. La contradicción que genera arrastra a las élites globales a atrincherarse para seguir manteniendo su poder, reconstruyendo y fragmentado la humanidad en torno a fundamentalismos religiosos, fortaleciendo las identidades sobre un sistema de valores y creencias ajenas a la nueva base material y al cosmopolitismo que implican; unas identidades que no surgen de abajo hacia arriba, aspecto esencial de la nueva cultura, sino desde dentro hacia fuera, del “quién somos” frente a los que no son “nosotros”. Se subraya la diferencia en lugar de lo común, se divide en lugar de unir.

A finales de los años sesenta, como cuenta en primera persona Manuel Castells , se desencadenaron vigorosos movimientos sociales de forma casi simultanea en todo el mundo industrializado, primero en Estados Unidos y Francia, luego en Italia, Alemania, España, Japón, Brasil, Méjico y Checoslovaquia con ecos y reacciones en otros numerosos países. Eran movimientos culturales deseosos de cambiar la vida más que de tomar el poder. Se extendieron a toda la sociedad, sobretodo entre la juventud, y sus valores se extendieron a todas las esferas de la vida con vocación de universalidad, y de esos movimientos brotaron las seis autopistas, como las denomina Bob Dylan en su canción “Y llegará la tormenta”, las seis alas que impulsan serena y constantemente desde entonces la transformación cultural del nuevo tiempo, la construcción de un mundo ecológico, con igualdad de género, imperio de los derechos humanos, realización personal, tolerancia étnica y democracia participativa. Estos movimientos sociales no fueron reacciones a la crisis económica, ya que surgen antes que esta aparezca, en el apogeo del crecimiento y con pleno empleo. Fueron una crítica a la sociedad de consumo. Sólo con que se aceptase consecuentemente el ecologismo y el feminismo, entendido como completo despliegue en igualdad de las alas masculina y femenina de la humanidad, las sociedades serían esencialmente transformadas, sería una verdadera revolución.

Aparecen, asimismo, en la década de los sesenta los primeros avisos sobre las amenazas al Planeta. Gordon Dobson en 1960 hace el primer aviso sobre el agujero en la capa de ozono en la Antártica, seguidos por J. Lovelock y, posteriormente, Molina y Rowland en 1972; en ese mismo año se publica el informe “Los límites del crecimiento” encargado por el club de Roma. Las advertencias sobre el peligro del calentamiento global surgen en 1951, aunque no admitida por el mundo científico de forma generalizada hasta finales de la década de los noventa y principios del milenio.

Es en esta década de los sesenta cuando se establece la alianza entre Estados Unidos e Israel que ha marcado los últimos 42 años de la política internacional. Como nos recuerda Noam Chomsky “La robusta alianza EE. UU-Israel cobró su forma actual en 1967, cuando Israel prestó a los Estados Unidos el gran favor de destruir el principal centro del nacionalismo laico árabe, el Egipto de Nasser, salvaguardando al mismo tiempo a los dirigentes saudíes de la amenaza del nacionalismo laico. Los planificadores estadounidenses habían reconocido una década antes que un “corolario lógico” de la oposición norteamericana al nacionalismo árabe “radical” (o sea, independiente) debería ser “apoyar a Israel como el único poder proeuropeo fuerte que quedaba en Oriente Medio”.

Esta alianza forzada entre USA e Israel por la fracción hegemónica del capitalismo agonizante ha impedido el nacimiento del nuevo tiempo de la humanidad hasta ahora. Francis Fukuyama incluso se atrevió a declarar el fin de la historia en 1989. Pero con un mundo en equilibrio y en armonía ¿Cómo justificar las desigualdades, la falta de transparencia, los recortes a la democracia y los excesivos gastos militares? No, no podía ser. Tenían que tener un enemigo que les justificara.

En su artículo de 1993, Samuel Huntington, judío sionista miembro del Grupo de Bilderberg, afirma que los actores políticos principales del siglo XXI serán las civilizaciones y que los principales conflictos serán los conflictos entre civilizaciones, ni entre ideologías, como durante la mayor parte del siglo XX ni entre estados-nación. Aparentemente, este artículo era una respuesta a la tesis de Francis Fukuyama del fin de la historia en el que la democracia occidental triunfaría en todo el mundo. Los Estados-nación, dice en su artículo de 1993, seguirán siendo los actores más poderosos del panorama internacional, pero los principales conflictos de la política global ocurrirán entre naciones y grupos de naciones pertenecientes a diferentes civilizaciones. El choque de civilizaciones dominará la política global. Las fallas entre las civilizaciones serán los frentes de batalla del futuro. Curiosamente las líneas de fractura entre civilizaciones son religiosas, y lo justifica diciendo: “el resurgimiento religioso en todo el mundo es una reacción contra el laicismo, el relativismo moral y los excesos, y una reafirmación de los valores del orden, la disciplina, el trabajo, la ayuda mutua y la solidaridad humana.”

Todos los fundamentalismos religiosos se alinean en el campo del capitalismo agonizante y el imperialismo dominante, como nos dice Samir Amín con respecto al islamismo político a la vez que nos recuerda que: “El proyecto de Estados Unidos, apoyado en grado diverso por sus aliados subalternos en Europa y Japón, consiste en establecer un control militar sobre todo el planeta. Con esta perspectiva en mente, se eligió Oriente Medio como región para el “primer golpe” por cuatro razones: (1) mantiene los recursos petrolíferos más abundantes del mundo y su control directo por parte de las fuerzas armadas norteamericanas otorgaría a Washington una posición privilegiada, situando a sus aliados —Europa y Japón— y posibles rivales (China) en una incómoda posición de dependencia en su suministro energético; (2) se encuentra en la encrucijada del Nuevo Mundo y facilita poner en pie una amenaza militar contra China, India y Rusia; (3) La región está experimentando un momento de debilidad y confusión que permite al agresor asegurarse una victoria fácil, al menos por el momento; y (4) la presencia de Israel en la región, aliado incondicional de Washington. Esta agresión ha colocado a los países y naciones ubicados en la línea del frente (Afganistán, Irak, Palestina e Irán) en la particular situación de ser destruidos (los tres primeros) o amenazados de destrucción (Irán).”

El fundamentalismo religioso domina sobremanera la política norteamericana y empieza a manifestarse peligrosamente también en Europa. En Junio de 2008 Tony Blair, después de la reunión del Grupo de Bilderberg, ha mantenido una reunión en Barcelona con empresarios, políticos y banqueros. El motivo hablar sobre Dios. Como dice Rafael Argullol “podríamos hallarnos ante una operación de gran envergadura para dar la puntilla definitiva a la tradición ilustrada y laica de la política europea. La Fundación de la Fe auspiciada por el ex primer ministro británico quiere volver a tener a Dios en el centro del escenario, y en este caso no está tan alejada de los fundamentalismos de otras religiones. Y no olvidemos que Blair es uno de los aspirantes a la presidencia de Europa.” En la rueda de prensa de la reciente visita que George Bush realizó al Vaticano viniendo de Israel y recibiendo honores nunca antes dispensados a un Jefe de Estado, decía que “el librito nos une”.

Al Qaeda fue creada por la CIA para unir a los Jefes talibanes de Afganistán en la lucha contra la URSS utilizando la religión como motivación trascendente, la única que hace sacrificar la propia vida por la causa. La controlaba entonces y sigue controlándola también hoy.

Primero acaban, magnicidio incluido, con los líderes modernizadores e integradores; después fragmentan y dividen promoviendo el radicalismo y el fundamentalismo religioso en todas ellas y, por último, provocan deliberadamente los enfrentamientos entre ellas para aprovechar el caos y tomar lo que desean. En medio Huntington elabora la justificación ideológica que se convierte en profecía auto cumplida. Hasta el 11 de Septiembre los planteamientos de Huntington era simple material para eruditos. A partir de esa fecha, con el miedo masivo autoalimentado que cercena la esperanza y la confianza mutua, tenemos la constancia de lo que una visión religiosa de la época de las cruzadas, asumida con criterio literal en vez de simbólico, puede ocasionar en la era de la informatización.

Huntington, como sionista fundamentalista religioso, es incapaz de ver las religiones como fenómenos históricos en constante fluidez, susceptibles de comprenderse entre si perdiendo su agresividad, sin que suponga perder su propia identidad. Para él las religiones son inmutables, como datos inamovibles, “revelaciones de su Dios”, sin posibilidad de evolución ni adaptaciones. Y esto no ha sido verdad en ninguna de ellas, incluida la más fundamentalista de todas, la judía.

Como dice Joseph Campbell en “Las mascaras de Dios” el estudio comparativo de todas las religiones y mitologías del mundo conduce a ver la historia cultural de la humanidad como una unidad, porque “encontramos que temas tales como el robo del fuego, el diluvio, la tierra de los muertos, el nacimiento virginal y el héroe resucitado tienen una distribución mundial; aparecen por doquier, en nuevas combinaciones, aunque son, como los cristales de un caleidoscopio, sólo unos pocos, y siempre los mismos”. Todas las religiones tienen un común universal y un elemento étnico, local, por medio del cual se configura una civilización, una cultura propia. En cuanto universal conduce a la unidad de la humanidad; en cuanto local tiende a la desunión siempre que se interprete con excesivo literalismo.

Entre 4.500 Y 3.500 a. c. en la actual zona de Irak, Siria y el Kurdistán aparecen los símbolos del toro, la diosa, la paloma, que reaparecerán bajo diversas formas en las religiones posteriores. Es la zona donde aparecen los primeros poblados y donde se comienza con la ganadería y la agricultura, donde comienza la civilización humana. Es la zona de sumeria, de Uruk (Gilgamesh), de Ur (Abraham), de las primeras ciudades-estados. Desde este único punto se difunden y despliegan todas las religiones a lo largo de los milenios hacia los cuatro puntos cardinales. En Persia antes del S. VI a. c. surge Zoroastro, la imagen de la creación de una sola vez en el comienzo de los tiempos, la caída y la restauración aún en marcha, el conflicto entre dos poderes cósmicos, uno luminoso y otro oscuro, que se reflejan profundamente en el judaísmo, el cristianismo y el islamismo, época a la que se atribuye el origen del “Libro de los veinticuatro filósofos” donde se dan veinticuatro definiciones de Dios, cuya segunda “Dios es una esfera infinita cuyo centro está en todas partes y cuya circunferencia en ninguna” se considera una intuición sobre la teoría de la relatividad de Einstein, y coincide con la visión del Apolipsis sobre los veinticuatro ancianos que adoran a un mismo Dios, reflejo de que todas las religiones adoran al mismo y único Dios. Con Alejandro Magno se incorpora esta cultura en el helenismo, y con él en el mundo occidental. En el Renacimiento se produce un cambio de sentido individualizándose e interiorizando la vivencia religiosa que llega hasta nuestros días. En la medida en que la filosofía clásica de Demócrito y Epicuro es una de las fuentes de Marx, el marxismo se considera un regreso a los orígenes, una vuelta a casa después de un largo viaje en la letra de la canción de Bob Dylan “Y llegará la tormenta”.

Cada época, cada civilización, debe producir sus propios conceptos y palabras que reflejen en símbolos sus retos, sus metas, sus valores trascendentes, recogiendo en ellas el poso de todas las religiones y mitologías anteriores, en un proceso de crecimiento y decantación del saber acumulado. Este proceso permitirá a cada persona individualmente y a la humanidad anticipar y activar su voluntad, y desplegar su acción creadora y constructora de vida. El éxito será el coraje de dejar ir el pasado, con sus verdades, sus dogmas, sus instituciones y sus valores. Como dice Campbell “morir para el mundo y volver a nacer desde dentro”.

4.- ¿Cómo enfrentar este capitalismo agonizante y sionista?

Hemos visto que nos encontramos en un cambio de época, en el nacimiento de una nueva era, que conlleva angustia, dolor, preocupación por el futuro de la vida en el planeta y por el futuro de la propia humanidad; pero como en todos los partos, esperanzados en que todo va a ir bien y con la situación controlada para la nueva vida que nace. Hemos visto, asimismo, quién la pone en peligro, actuando como un cotiledón aberrante que no quiere desprenderse del pasado por ambición de poder y vanidad de unos pocos miles de seres humanos, retrasando y complicando innecesariamente el parto. Por último, hemos visto la justificación ideológica que los une, desorientando a la opinión pública, y les posibilita la acción.

¿Cómo podemos enfrentarnos a su poder y artimañas? No nos vale esperar que en 2108 la situación esté mejor que ahora. Tenemos la urgencia de actuar ya. Como en los partos el retraso puede ser fatal para la vida del nuevo ser y de la madre.

Como nos demuestran los propios planificadores del capitalismo agonizante y sionista primero es la voluntad seguida de la acción y, al final, la teorización o justificación de los hechos consumados. La invasión de Irak fue un acto ilegal conforme al derecho internacional, pero una vez hecha la realidad resultante no tiene marcha atrás. A los politólogos y estrategas tan sólo les queda la posibilidad de criticar y lamentar lo acaecido y buscar salidas a la nueva situación generada que ya no tiene vuelta atrás. Con la democracia participativa ha ocurrido lo mismo, primero fue la voluntad de hacer y la puesta en marcha de las experiencias locales europeas y de Porto Alegre en Brasil y posteriormente, cuando ya son imparables, viene la teorización de estas experiencias que las consolida y las hace más eficaces y eficientes, puliéndolas y dándoles brillo, elaborando los manuales que guían su posible extensión e implantación en otros lugares.

Nosotros también tenemos que actuar del mismo modo. Nuestra fuerza y poder se generará con voluntad decidida y actuando sabiendo qué hacer y cómo hacerlo.

La fuerza del capitalismo agonizante y sionista radica en la opacidad, el ocultamiento de sus verdaderas intenciones, y en la confluencia de dos corrientes: por una parte, la economía de mercado basada en un modelo con intereses positivos que hace pagar por el capital a los que hacen uso de él y, consecuentemente, les hace fluir los capitales financieros a sus manos, provocando una sociedad de consumo irracional de productos perecederos y privatizados; y, por otra, una geopolítica internacional que radicaliza los aspectos disgregadores, étnicos y locales de las religiones, alimentando un fundamentalismo de todas las religiones basado en una lectura literal y vaciada de su común universal que fragmenta y divide a la humanidad.

¿Qué hacer? Desenmascarar y cambiar los cauces de esos dos ríos como, según la mitología griega, hizo Hércules con los ríos Alefo y Peneo para limpiar en un día la mierda acumulada por más de treinta años en las cuadras del rey Augías.

Desenmascarar las actividades oscuras, antidemocráticas y criminales del Comité Permanente de dirección del Grupo de Bilderberg, personificación de la fracción industrial-militar USA-israelí hegemónica del capitalismo agonizante y sionista que sufrimos. Enfocar la luz de la información pública en sus integrantes y en sus actividades.

Exigir la puesta en marcha en todos los Estados-naciones y organismos plurinacionales como la UE de políticas económicas en base a intereses negativos de forma generalizada y para siempre, es decir, que paguen a partir de ahora por el uso del capital los poseedores del mismo, lo que implica que nadie desee ser propietario de capital por lo que este deberá ser nacionalizado, como está ocurriendo ya a causa de la crisis financiera internacional y la nacionalización de las perdidas de las entidades hipotecarias en EE. UU. y Gran Bretaña. En consecuencia, el coste del capital habrá de ser prorrateado entre toda la población como ocurre con la provisión de cualquier otro servicio público, lo que conlleva esta gestión pública, la eliminación de burbujas financieras, la política de decrecimiento monetario y la incentivación de la producción de bienes duraderos y públicos.

Crear el “demos” de la humanidad fortaleciendo el común universal de las distintas religiones para ir generando los conceptos, palabras, símbolos, retos, metas y valores trascendentes de la nueva época que está felizmente naciendo. Para ello tenemos que desarrollar consciente, con decisión firme y con universalidad los seis elementos que impulsan la consolidación de este nuevo tiempo: la construcción de un mundo ecológico, con igualdad de género, imperio de los derechos humanos, realización personal, tolerancia étnica y democracia participativa.

El que triunfe el choque de civilizaciones o, por el contrario, avancemos hacia la unificación de una única humanidad que permita el gobierno y la gestión racional de los asuntos comunes en el planeta Tierra depende de siete actores políticos sobre los que se apoya la geopolítica internacional, que a su vez podemos identificar con siete civilizaciones, religiones o iglesias en sentido amplio. Su ciudadanía debe reaccionar y presionar a sus gobernantes en los siguientes sentidos.

El primero es la India y el sudeste asiático, que identificamos con el hinduismo, budismo y religiones que partiendo de sumeria viajaron hacia el oriente. La situación que tienen está llena de contradicciones que les lleva a tener indecisiones y titubeos que les serán contraproducente; esperan buenas oportunidades de la actual crisis financiera que ya también es económica, ya que mantienen su propia moneda y controlan su política monetaria, pero se siente dependiente y falto de libertad sabiendo que el cambio de vida y de valores contravienen su más profundas tradiciones; el miedo a una vuelta atrás les atormenta y se defienden dentro de los parámetros de la política económica neoliberal; deben desconfiar de sus verdaderas posibilidades de desarrollo dentro de este mundo caduco y de sentirse a salvo de sus consecuencias; volver a sus actividades y valores integrados con la naturaleza asumiendo su gran responsabilidad con la nueva economía universal y cosmopolita para la vida que les permitirá realizarse sin contradicciones con su propia identidad, su propia forma de ser; deben rechazar las proposiciones poco claras que recibirán de los integrantes del Grupo de Bilderberg. Su ciudadanía debe velar para que sus dirigentes no se dejen arrastrar por estos y superar su espíritu supersticioso, ya que poseen una gran vitalidad, son autosuficientes y obtendrán el éxito si logran superar sus miedos.

El segundo es Israel, que identificamos con el judaísmo en su versión fundamentalista y radical sionista. Israel basa su política en combatir su inseguridad reclamando la ayuda de todos presentándose como victima y acreedor de una deuda de toda la humanidad con ella; la verdad es que es su ambición la que perjudica a su ciudadanía y le provoca esta gran inseguridad, ya que nunca logrará sus objetivos de paz con la actual política; es incapaz de actuar abiertamente y reconocer la injusticia, iniquidad y responsabilidad de sus acciones, y se presenta como aislado y marginado pero en realidad es quién mueve los hilos de la geopolítica mundial a través del control y dirección del Grupo de Bilderberg; en realidad no sabe lo que verdaderamente quiere y sus acciones no pueden tener ningún futuro a medio y largo plazo, teniendo que sufrir la inseguridad y la soledad internacional; la crisis que provocará el ataque a Irán provocará una gran crisis interna en Israel que deben aprovechar para aislar a los radicales sionistas, la única posibilidad para un futuro en paz. La ciudadanía israelí debe denunciar que el sionismo es el verdadero provocador de las acciones bélicas y el que acaba con los deseos de reconciliación y las posibilidades de paz, que están realizando crímenes contra la humanidad y que son los que toman realmente las decisiones de la geopolítica internacional.

El tercero es la Unión Europea, a la que deberíamos restar Gran Bretaña aliada incondicional de EE. UU., que identificamos con el cristianismo católico y protestante. Tiene una posición cómoda pero sin poder real y deseos de cambio para una toma de decisiones más operativa luchando por poder tener una identidad propia en el futuro; actualmente una situación económica envidiada por el resto del mundo, pero muy amenazada por la crisis financiera internacional y el cambio de correlación de fuerzas que esta conlleva; para enfrentarla necesita dotarse de los mecanismos de decisión e instrumentos autónomos de defensa del Tratado de Lisboa pero no tiene el valor de oponerse a los que impiden que desarrolle su unidad política y su propio modelo social, requisito imprescindible para que salga adelante; mantiene una política neoliberal desde la antidemocrática Comisión Europea y, aunque tiene capacidad de hacerse oír en el mundo, colabora con la política de miedo generalizado, la geopolítica de la fragmentación y enfrentamiento basado en el fundamentalismo religioso, apoyando y dejándose arrastrar por los sionistas del Grupo de Bilderberg, y no admite que la crisis financiera y económica internacional la ha debilitado para el futuro; debe comprender el necesario cambio de nuestro tiempo, no dejarse engañar por los sionistas y comenzar a desarrollar la nueva política económica de y para la vida en cooperación con el resto del mundo; el fatalismo no le ayudará a enfrentarse con los efectos de la actual crisis pero si emprende este necesario cambio le hará recuperar el impulso europeo y el apoyo del resto del mundo. La ciudadanía europea debe denunciar con fuerza y abiertamente que la miseria consecuente con estas políticas está provocando el alejamiento y frustración de los que confiaban en el sueño europeo, de dentro y fuera de la UE, y que la posibilidad de mejora y bienestar que se anunciaba con los objetivos marcados en la Agenda de Lisboa del año 2000 será imposible de conseguir por el camino actual.

El cuarto es Rusia, que identificamos con el cristianismo ortodoxo. Está en una situación extraña y contradictoria ya que se siente superior, pero es ingenuo su deseo de grandeza con las perspectivas de futuro que tiene en la actual crisis económica y financiera internacional que tan sólo le traerá frustraciones y más responsabilidad; teniendo la capacidad de hacerse oír se deja deslumbrar por el modelo occidental del capitalismo agonizante, por lo que está perdiendo las ocasiones de mejorar la situación interna de su ciudadanía y, además, mantiene a sus verdaderos enemigos en su interior, necesita más bienestar social interno y nuevos valores acordes con la nueva época, afrontando estos retos con muy escasa confianza en si misma; ha tenido tiempo para abrirse al mundo y corregir los errores cometidos, pero no ha tenido claros los objetivos ni los proyectos, por lo que ahora sufre las consecuencias; es criticada desde fuera y afrontará un periodo de inseguridad; La población sufre y seguirá sufriendo un largo periodo de preocupaciones económicas que supone una grave crisis interior que debe abrir el camino de la transformación hacia el nuevo modelo; las decisiones sobre el futuro de Rusia se toman fuera y no tendrá capacidad para hacerle frente sintiéndose ofendida y despreciada; ante la situación que se avecina debe abrirse al resto del mundo, denunciar a los ambiciosos de poder y, ante el ataque a Irán, deben recordar y retomar determinados aspectos de su propio pasado que le permitirá superar sus necesidades, recuperar la ilusión por el futuro y su seguridad; el camino contrario tan sólo lleva a contratiempos y pérdidas en todos los aspectos de la vida mientras que el nuevo a la cooperación internacional, al equilibrio y la armonía con vitalidad y energía. La ciudadanía rusa no debe fiarse de su buena situación, debe vigilar a los ambiciosos de poder que tienen por líderes y a los falsos amigos del Grupo de Bilderberg, que son los que realmente toman las decisiones, y madurar ya que su negativa a enfrentarse a sus propios defectos internos les llevará a un triste futuro de conflictos y tendrán que afrontar tensiones internas y externas, así como pérdida de seguridad en sus vidas.

El quinto es EE. UU., al que unimos Gran Bretaña, que identificamos con el cristianismo anglicano y las iglesias fundamentalistas norteamericanas. La situación de la crisis financiera internacional les afecta directamente, originándoles un giro definitivo para el futuro de su ciudadanía; deben estar alerta porque los consejos que reciben pondrán en peligro su bienestar y seguridad, su situación interna no es buena porque el poder los vuelve injustos y vanidosos, sin darse cuenta que están siendo manipulados ya que quién realmente toma las decisiones son los sionistas del Grupo de Bilderberg, como se ha podido comprobar con el giro dado por Barack Obama; deben confiar en si mismo, superar la sensación de falsa culpa que los sionistas insuflan, y abandonar esas amistades poco sinceras que siembran en su territorio la ansiedad y el miedo generalizado; no tienen que dar explicaciones a nadie, mantener buenas relaciones con los demás y la seguridad les llegará. Los que han organizado los actos terroristas no pueden quedar sin el castigo que se merecen, por lo que se tiene que exigir la apertura de una investigación policial y judicial de los atentados a las torres gemelas, como se ha hecho en España con el atentado del 11-M; se verán involucrado en el ataque a Irán, como ya lo están con Irak y Afganistán, por lo que deberán movilizarse y denunciar la situación obligando a los planificadores de los ataques a que desvelen las verdaderas razones que quieren mantener en secreto, hasta que la sensación de culpabilidad se generalice y aflore la mala conciencia; denunciar que sus verdaderos enemigos son los planificadores del Grupo de Bilderberg y que los tienen dentro de su propio país.

El sexto es el Magreb, el mundo árabe, al que identificamos con el islamismo. Su situación interna tampoco está clara; son uno de los grandes beneficiarios del encarecimiento de los precios energéticos y deberían tener buenas oportunidades de mejoría de su ciudadanía pero carecen de poder de decisión autónoma para ello; tienen cultura e identidad propia sobre la que pueden construirse los valores de la nueva era y están dispuestos a negociar la paz con Israel a pesar de las provocaciones continuas de este; los logros y las propuestas continuas es la forma de hacer retroceder las posiciones provocadoras y radicales de los israelíes; las naciones árabes deben esperar sus ocasiones, confiar en su propia identidad, mantener su alto grado de sentido solidario ante la situación que se generará con el ataque a Irán que pondrá a prueba la solidaridad entre ellos; confían en su solidez económica pero los integrantes del grupo de Bilderberg pueden acabar con sus buenas perspectivas, que pueden ser de corta duración si no emprenden con rapidez el camino hacia los valores de la nueva época contrarrestando la influencia de los fundamentalistas islámicos y denunciando abiertamente a Al Qaeda como instrumento del grupo Bilderberg. Su ciudadanía debe protagonizar un gran cambio ante esta nueva situación que generará el ataque a Irán que acabará con la tranquilidad y exigirá de toda la energía y vitalidad del Islam para resistirse a su radicalización fundamentalista; esta resistencia debe ser aprovechada por la ciudadanía árabe para construir y modernizar sus instituciones políticas recuperando el atraso que le han provocado desde fuera en los últimos 42 años, indispensable para poder desarrollar entre ellos el espíritu de la nueva época, el “demos” del nuevo mundo que nace, por lo que es esencial que no se dejen arrastrar ni engañar.

El séptimo es China, al que identificamos con el maoísmo. Su situación también es difícil y contradictoria; necesita del resto del mundo para vender sus productos y tiene una gran desigualdad interior; mantener su actual situación de bonanza pasa por hacerse independiente del exterior y desarrollar políticas de bienestar social y equilibrio interior rechazando decididamente los valores del capitalismo agonizante que muere; dice tener asegurado el futuro y ser autosuficiente, pero aún no lo es por que ve muchas amenazas en su futuro con fuertes perdidas en sus reservas financieras con la caída del valor del dólar y es consciente de que debe emplear mucha prudencia ya que le espera un periodo económicamente difícil; debe cuidarse de los que intentan corromperla por que encierra una gran amenaza para su futuro; debe priorizar los asuntos internos hasta su momento, ya que deberá jugar un importante papel en la construcción del nuevo mundo que nace, fundamentalmente por la importancia de su población sobre el total de la humanidad; las dificultades que generará la difícil situación económica que viene le exige tener muy clara la visión de su papel en la crisis para no dejar pasar las valiosas y únicas ocasiones que se presentaran; sabe que han cometido errores, pero su falta de transparencia política y su cierre sobre si misma le impide reconocerlos, debiendo ser más tolerante con las religiones que no suponen ninguna amenaza real para ellos. China debe superar muchos obstáculos y tiene muchas dificultades, le falta decisión para superarlo, pero se avecinan grandes cambios para los que debe prepararse, controlándose y siendo prudente, siendo frío en la toma de sus decisiones por que tiene una gran responsabilidad para el futuro de la humanidad. Su ciudadanía debería ser consciente de la importancia y de las obligaciones que tienen en este momento histórico y vigilar que un exceso de prudencia o de astucia de sus dirigentes les termine perjudicando.

Como podemos observar por lo dicho hasta ahora el capitalismo agonizante y sionista se apoya sobre estos siete actores políticos y sobre la mentira de la soledad y ofensa recibida por Israel del mundo entero. En realidad de los siete cinco han perdido su soberanía y poder de decisión sobre si mismo al haber sido colonizados y parasitados por el Grupo de Bilderberg, y, en consecuencia, por el sionismo. El único que es plenamente soberano y tiene a todos los demás a su servicio es Israel. Tan sólo China mantiene una cierta soberanía y cierta autonomía económica y militar, que será determinante en el futuro inmediato. Su poder militar para enfrentarse al poder militar imperial no debe, sin embargo, generar otro poder imperial sino abrir la puerta del nuevo tiempo, hacer de comadrona en este parto histórico.

Australia y Canadá hay que considerarlos unido al mundo anglosajón. Latinoamérica, desde Méjico hasta Chile, al mundo católico. Su actividad es tan importante para el nacimiento del nuevo tiempo y del “demos” de la humanidad como la de cualquier otro Estado o ciudadanía del mundo, pero el protagonismo geoestratégico en los acontecimientos que acaecerán en los próximos años en torno al Magreb, el Mediterráneo y Europa no será tan relevante. Latinoamérica en su conjunto y especialmente países como Brasil, liderando la constitución del G-20 en el seno de la Ronda de Doha, Venezuela, desarrollando una experiencia rica e innovadora que alumbra muchas de las claves del nuevo tiempo, Bolivia, Ecuador y Nicaragua abriendo sus propias puertas y enriqueciendo el campo de posibilidades, y Cuba, que ha mantenido aislada, casi sin recursos durante años, pero firmemente las esencias de un modelo alternativo al actual manteniendo encendida la llama de la esperanza en muchos corazones, con sus errores y dificultades como ocurre con toda obra nueva que se realiza contra viento y marea, está jugando un papel clave en el surgimiento del “demos” de la humanidad.

Manuel Castells terminaba sus conclusiones, escritas en 1996, diciendo “El sueño de la Ilustración, que la razón y la ciencia resolvieran los problemas de la humanidad, está a nuestro alcance. No obstante, existe una brecha extraordinaria entre nuestro sobredesarrollo tecnológico y nuestro subdesarrollo social. Nuestra economía, sociedad y cultura están construidas sobre intereses, valores, instituciones y sistemas de representación que, en general, limitan la creatividad colectiva, confiscan la cosecha de la tecnología de la información y desvían nuestra energía a una confrontación autodestructiva. Este estado de cosas no tiene por qué ser así. No hay un mal eterno en la naturaleza humana. No hay nada que no pueda ser cambiado por la acción consciente e intencionada, provista de información y apoyada por la legitimidad. Si las personas están informada, son activas y se comunican a lo largo del mundo; si la empresa asume su responsabilidad social; si los medios de comunicación se convierten en mensajeros, en lugar de ser el mensaje; si los actores políticos reaccionan contra el cinismo y restauran la fe en la democracia; si la cultura se reconstruye desde la experiencia; si la humanidad siente la solidaridad de la especie en todo el planeta; si afirmamos la solidaridad intergeneracional viviendo en armonía con la naturaleza; si emprendemos la exploración de nuestro yo interior, haciendo la paz con nosotros mismos. Si todo esto se hace posible por nuestra decisión compartida, informada y consciente, mientras aún hay tiempo, quizás entonces, por fin, seamos capaces de vivir y dejar vivir, de amar y ser amados.”

Palabras que suscribo plenamente y que condensa en un sólo párrafo la idea esencial que he querido transmitir en este trabajo.

Fernando Moreno Bernal
Cádiz, a 16 de Julio de 2008

Como corolario para concluir, creo oportuno transcribir la letra de la canción “Y llegará la tormenta” escrita por Bob Dylan en la década de los sesenta y que vuelve a escucharse de nuevo versionada por Amaral como himno de la Exposición sobre el agua de Zaragoza:

LETRA DE LA CANCION AMARAL (Bob Dylan) LLEGARÁ LA TORMENTA
Me han dicho que has vuelto por fin a tu casa
¿Qué has visto en tu viaje por tierras lejanas?

Caí entre la bruma de doce montañas
Vagando por seis autopistas cortadas
En medio de siete bosques callados
Perdido en las costas de negros océanos
Subí a diez mil millas hasta un camposanto

Y llegará, llegará, llegará,
llegará la tormenta
Que anuncia el cielo

Me han dicho que has vuelto por fin a tu casa
¿Qué oíste en tu viaje por tierras lejanas?

El ruido de un trueno preludio del miedo
La última ola al final de los tiempos
Tambores sonando en la línea de fuego
Y tantos susurros que no escucha nadie
Oí carcajadas y llantos de hambre
La triste canción del poeta en la calle
La voz de un payaso cubierto de sangre

Y llegará, llegará, llegará,
llegará la tormenta
Que anuncia el cielo

Me han dicho que has vuelto por fin a tu casa
¿Y qué harás ahora que el viaje se acaba?

Volver antes de la lluvia de estrellas
A lo más profundo de lo desconocido
Donde hay multitudes sin nada en las manos
Allí donde el sol ha secado los ríos
Donde eres esclavo o un pobre fugitivo
Que ha visto los ojos de un hombre sin rostro
Donde todas las almas han sido olvidadas
Donde negro es el color y el número no existe
Gritaré hasta que quede grabado en el viento
Y mi voz se refleje desde ésta montaña
Aunque tenga que andar encima de las aguas
Hasta que ésta llamada sea escuchada

Y llegará, llegará, llegará,
llegará la tormenta
Que anuncia el cielo
Y llegará, llegará, llegará,
llegará la tormenta
Que anuncia el cielo.

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El bumerán neoliberal

viernes, 11 de julio de 2008 9:30

El fundamentalismo neoliberal del mercado ha sido siempre una doctrina política al servicio de ciertos intereses. Nunca ha recibido una corroboración de la teoría económica, como tampoco --ahora ha de quedar claro-- de la experiencia histórica. Aprender esta lección puede ser el lado bueno de la nube que ahora se cierne sobre la economía mundial.


El bumerán neoliberal

Joseph Stiglitz
Clarín / Project Sindícate
Rebelión.org 11/07/2008

La idea de que los mercados se corrigen a sí mismos y asignan por sí solos de manera más eficiente y equitativa los recursos estuvo en la base de las crisis de la década pasada y vuelve a mostrar su inconsistencia de cara a los riesgos actuales de la economía mundial.


El mundo no ha sido piadoso con el neoliberalismo, ese revoltijo de ideas basadas en la concepción fundamentalista de que los mercados se corrigen a sí mismos, asignan los recursos eficientemente y sirven bien al interés público. Ese fundamentalismo del mercado era subyacente al thatcherismo, a la reaganomía y al llamado "Consenso de Washington" en pro de la privatización y la liberalización y de que los bancos centrales independientes se centraran exclusivamente en la inflación.

Durante un cuarto de siglo ha habido una pugna entre los países en desarrollo y está claro quiénes han sido los perdedores: los países que aplicaron políticas neoliberales no sólo perdieron la apuesta del crecimiento sino que, además, cuando sí crecieron, los beneficios fueron a parar desproporcionadamente a quienes se encuentran en la cumbre de la sociedad.

Aunque los neoliberales no quieren reconocerlo, su ideología salió reprobada también en otro examen. Nadie puede afirmar que la labor de asignación de recursos por parte de los mercados financieros a finales del decenio de 1990 fuera estelar, en vista de que el 97% de los inversores en fibra óptica tardaron años en ver la salida del túnel; pero al menos ese error tuvo un beneficio no buscado: como se redujeron los costos de la comunicación, la India y China pasaron a estar más integradas en la economía mundial.

Pero resulta difícil ver beneficios semejantes en la errónea asignación en masa de recursos a la vivienda. Las casas recién construidas para familias que no podían pagarlas se deterioran y se destruyen, a medida que millones de familias se ven obligadas a abandonar sus hogares en algunas comunidades y el gobierno ha tenido que intervenir por fin... para retirar las ruinas.

En otras, se extiende la plaga. De modo que incluso los que han sido ciudadanos modélicos, han contraído préstamos prudenciales y han mantenido sus hogares, ahora se encuentran con que los mercados han disminuido el valor de sus hogares más de lo que habrían podido temer en sus peores pesadillas. Desde luego, hubo algunos beneficios a corto plazo del exceso de inversión en el sector inmobiliario: algunos americanos (tal vez sólo durante algunos meses) gozaron de los placeres de la propiedad de una vivienda y de la vida en una casa mayor de aquella a la que, de lo contrario, habrían podido aspirar, pero, ¡con qué costo para sí mismos y para la economía mundial!

Millones de personas van a perder sus ahorros de toda la vida, al perder sus hogares, y las ejecuciones de las hipotecas han precipitado una desaceleración mundial. Existe un consenso cada vez mayor sobre el pronóstico: la contracción será prolongada y generalizada.

Tampoco los mercados nos prepararon bien para unos precios desorbitados del petróleo y de los alimentos. Naturalmente, ninguno de esos dos sectores es un ejemplo de economía de libre mercado, pero de eso se trata en parte: se ha utilizado selectivamente la retórica sobre el libre mercado... aceptada cuando servía a intereses especiales y desechada cuando no.

Tal vez una de las pocas virtudes del gobierno de George W. Bush es la de que el desfase entre la retórica y la realidad es menor de lo que fue durante la presidencia de Ronald Reagan. Pese a su retórica sobre el libre comercio, Reagan impuso restricciones comerciales, incluidas las tristemente famosas restricciones "voluntarias" a la exportación de automóviles.

Las políticas de Bush han sido peores, pero el grado en que ha servido abiertamente al complejo militar-industrial de los Estados Unidos ha estado más a la vista. La única vez en que el gobierno de Bush se volvió verde fue cuando recurrió a las subvenciones del etanol, cuyos beneficios medioambientales son dudosos. Las distorsiones del mercado de la energía (en particular mediante el sistema tributario) continúan y, si Bush hubiera podido salirse con la suya, la situación habría sido peor.

Esa mezcla de retórica sobre el libre comercio e intervención estatal ha funcionado particularmente mal para los países en desarrollo. Se les dijo que dejaran de intervenir en la agricultura, con lo que expusieron a sus agricultores a una competencia devastadora de los Estados Unidos y Europa. Sus agricultores habrían podido competir con sus colegas americanos y europeos, pero no podían hacerlo con las subvenciones de los EE.UU. y de la Unión Europea.

Como no era de extrañar, las inversiones en la agricultura en los países en desarrollo fueron disminuyendo y el desfase en materia de alimentos aumentó. Quienes propagaron ese consejo equivocado no tienen que preocuparse por las consecuencias de su negligencia profesional. Los costos habrán de sufragarlos los de los países en desarrollo, en particular los pobres.

Este año vamos a ver un gran aumento de la pobreza, en particular si la calibramos correctamente. Dicho de forma sencilla, en un mundo de abundancia, millones de personas del mundo en desarrollo siguen sin poder satisfacer las necesidades nutricionales mínimas.

En muchos países, los aumentos de los precios de los alimentos y de la energía tendrán un efecto particularmente devastador para los pobres, porque esos artículos constituyen una mayor proporción de sus gastos. La indignación en todo el mundo es palpable. No es de extrañar que los especuladores hayan sido en gran medida objeto de esa ira. Los especuladores afirman no ser los causantes del problema, sino que se limitan a practicar el "descubrimiento de precios" o, dicho de otro modo, el descubrimiento --un poco tarde para poder hacer gran cosa sobre ese problema este año-- de que hay escasez.

Pero esa respuesta es falsa. Las perspectivas de precios en aumento y volátiles animan a centenares de millones de agricultores a adoptar precauciones. Podrían ganar más dinero, si acaparan un poco de su grano hoy y lo venden más adelante y, si no lo hacen, no podrán sufragarlo, en caso de que la cosecha del año siguiente sea menor de lo esperado.

Un poco de grano retirado del mercado por centenares de millones de agricultores en todo el mundo contribuye a formar grandes cantidades. Los defensores del fundamentalismo del mercado quieren atribuir la culpa del fracaso del mercado a un fracaso del gobierno. Se ha citado a un alto funcionario chino, quien ha dicho que el problema radicaba en que el gobierno de los EE.UU. debería haber hecho más para ayudar a los americanos de pocos ingresos con su problema de la vivienda.

Estoy de acuerdo, pero eso no cambia los datos: la mala gestión del riesgo por parte de los bancos de los EE.UU. fue de proporciones colosales y con consecuencias mundiales, mientras que los que gestionaban esas entidades se han marchado con miles de millones de dólares de indemnización. Hoy hay una desigualdad entre los rendimientos privados y los sociales.

Si no están bien a la par, el sistema de mercado no puede funcionar bien. El fundamentalismo neoliberal del mercado ha sido siempre una doctrina política al servicio de ciertos intereses. Nunca ha recibido una corroboración de la teoría económica, como tampoco --ahora ha de quedar claro-- de la experiencia histórica. Aprender esta lección puede ser el lado bueno de la nube que ahora se cierne sobre la economía mundial.

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La destrucción del modelo social europeo. Terremoto de larga duración

miércoles, 09 de julio de 2008 9:24

La destrucción del modelo social europeo
Terremoto de larga duración

Boaventura de Sousa Santos
Visao


Un terremoto está por asolar a Europa. No es detectable en los sismógrafos convencionales porque tiene un tiempo de desarrollo atípico. No ocurre en segundos sino en años o tal vez en décadas. Consiste en la convulsión social y política que va a resultar de la destrucción progresiva del llamado modelo social europeo – una forma de capitalismo muy diferente de la que domina en Estados Unidos – asentado en una combinación virtuosa entre elevados niveles de productividad y elevados niveles de protección social, entre una burguesía comedidamente rica y una clase media comedidamente media o remediada; en la eficacia de servicios públicos universales; en la consagración de un derecho de trabajo que, por reconocer la vulnerabilidad del trabajador individual frente al patrono, confiere niveles de protección de derechos superiores a los que son típicos del derecho civil; al acogimiento de emigrantes basado en el reconocimiento de su contribución para el desarrollo europeo, y de sus aspiraciones a la plena ciudadanía con respeto por las diferencias culturales.

La destrucción de este modelo es crecientemente comandada por las instituciones de la Unión Europea y por las orientaciones de la OCDE. Tres ejemplos recientes e ilustrativos. La directiva europea que permite la extensión de la semana de trabajo hasta las 65 horas. La llamada directiva de retorno, aprobada por el Parlamento Europeo, que permite la detención de inmigrantes indocumentados hasta dieciocho meses, incluyendo niños, lo que virtualmente crea el delito de inmigración. Las alteraciones al Código de Trabajo en vías de ser aprobadas en nuestro país, cuyos principales objetivos son: disminuir los niveles de protección al trabajador consagrados en el derecho al trabajo, ya de por sí disminuidos por los niveles de violación consentida; transformar el tiempo de trabajo en un banco de horas administrado según las conveniencias de la producción por mayores que sean las inconveniencias causadas al trabajador y a su familia y con el objetivo de eliminar el pago de las horas extraordinarias; desarticular el movimiento sindical a través de la posibilidad de adhesión individual a las convenciones colectivas por parte de trabajadores no sindicalizados, lo que objetivamente abre las puertas a todo el sindicalismo dependiente y de conveniencia.

Tienen en común estas medidas dos hechos que escapan por ahora a la opinión pública. Lo primero es que, al contrario de lo que aconteció en la legislación europea anterior (que procuró armonizar con los estándares de los países con protección más elevada), la actual legislación se propone armonizar por lo bajo, transformando a los países más represivos en ejemplos a seguir.

El segundo hecho es el objetivo de hacer converger el modelo capitalista europeo con el norteamericano. El espejismo de las elites tecno-políticas europeas – muchas de ellas formadas en universidades norte-americanas – es que Europa sólo podrá competir globalmente con Estados Unidos en la medida en que se aproxime al modelo de capitalismo que garantizó la hegemonía mundial de este país durante el siglo XX.

Se trata de un espejismo porque concibe como las causas de la hegemonía norteamericana lo que los mejores economistas y científicos sociales de Estados Unidos conciben hoy como las causas del declive de la hegemonía norteamericana, fuertemente acentuado en las dos últimas décadas.

La transformación del trabajador en un mero factor de producción y la transformación del inmigrante en criminal o ciudadano-fachada, vaciado de toda su identidad cultural son las dos fracturas tectónicas donde se producirá el terremoto social y político que va a asolar a Europa en las próximas décadas.

Van a surgir nuevas formas de protesta social, muchas de ellas desconocidas en el siglo XX. La vulnerabilidad del Estado será visible en muchas de ellas, tal como aconteció con la huelga de camioneros, vulnerabilidad reconocida por un primer ministro cuya eventual ignorancia de la historia contemporánea fue compensada por la intuición política: fue la huelga de camioneros la que precipitó la caída del gobierno de Salvador Allende.

¿A quién beneficiará el fin de un sindicalismo independiente y el agravamiento caótico de la protesta social? Exclusivamente al Club de los Billonarios, los 1125 individuos cuya riqueza es igual al producto interno bruto de los países donde vive el 59% de la población mundial.


*Traducción*: Reinaldo Iturriza López
saberypoder.blogspot.com

Publicado originalmente el 3 de julio de 2008 en:
*Visão*
aeiou.visao.pt

http://cadiz.cuadernosciudadanos.net/Fernando_Moreno_Bernal/53582
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