Cádiz

El Perro de Agua Español

Origen y otros temas

El Perro de Agua en el Arte - IV

19/06/2009

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El pasado mes de Octubre se inauguró la exposición que bajo el título “Rembrandt, pintor de historias”, reúne un numeroso grupo de pinturas de artista en el Museo del Prado. Se trata de una exposición importante debido a la posibilidad de ver juntas tantas obras del autor holandés que de otra manera difícilmente se lograría.

Una amiga me telefoneó para saber si había visitado la muestra y si había visto el cuadro donde aparece un Perro de Agua Español titulado “Autorretrato con atuendo oriental”. Este cuadro se puede ver normalmente en el Museo de Bellas Artes, Petit Palais (París). El artista lo realizó en 1631, cuando contaba con 25 años, es decir, en plenas facultades y en su juventud, y en él, como en otros, se pinta a sí mismo, pues parece ser que era aficionado a disfrazarse y plasmar su imagen en pinturas y grabados conociéndose bastantes auterratros más.

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Lo que nos llama la atención de esta composición, aparte de la enorme maestría de su autor, es el hecho de que haya introducido un ejemplar de esta raza, algo que no debe ser accidental. Sabemos que Rembrandt gustaba recrear la escena al detalle, cuidando el significado y el simbolismo en los objetos que, lejos de de ser accesorios, formaban parte intrínseca de la idea general que pretendía transmitir en cada obra, no en vano muchos de sus trabajos fueron composiciones mitológicas en las cuales narraba una historia basándose en los personajes, los gestos, las vestimentas y los atributos, no dejando nada al azar. Además, como reza el título de la exposición “un pintor de historias” otra característica de este autor es la habilidad que tiene para plasmar en sus escenas algo más profundo que eso mismo, pues no quedan en meros escenarios fríos o rígidos, sino que, muy al contrario, introduce al espectador ofreciendo a su capacidad de observación la relación de cada elemento que aparece, dándole vida propia a la escena para que él mismo descubra el enigma en cada caso, como si nos colásemos  a través de una ventana en facultad de invitados silenciosos e invisibles de lo que allí se representa. Rembrandt logra esa magia merced al conocimiento de su oficio, a su trabajo magistral y a otra cualidad que no todos los artistas poseen: captar la psicología de los personajes dotándolos de vida propia.

Concretamente, en el cuadro que nos ocupa, el pintor se ha autorretratado a la usanza oriental. Vemos que cubre su cabeza con un turbante, se viste con capa y túnica intentando emular a un personaje oriental de cierto rango y prestancia. Junto a él aparece un perro (símbolo de la fidelidad) con todas las características propias de un ejemplar de Perro de Agua Español, de color oscuro con una mancha blanca en el hocico. Podemos preguntarnos el motivo que impulsó al artista a introducirlo en la composición, puesto que podría haber escogido cualquier otra raza. En mi opinión, teniendo en cuenta la minuciosidad con que solía componer sus escenas cuidando los detalles y todo lo alusivo al tema en cuestión, ese perro es el idóneo para ella y habría sido un desliz dejar ese detalle al azar.

Al tratarse de un personaje oriental ¿cuál mejor y más cercana que esta raza para completar la escena? ¿y cómo conoció su existencia el artista?.

Si aceptamos como válida la más que probable teoría de que el Perro de Agua Español entró a la península por el sur en las sucesivas invasiones árabes estableciéndose en Andalucía, vemos que esta raza es perfecta, debido a su origen oriental, para ilustrar la composición del artista.

Sin embargo, Rembrandt nació y vivió en Holanda ¿qué circunstancia hizo que conociera la existencia de estos animales?. Pues, a mi entender, el hecho de que no fueran extraños en los Países Bajos se debe a que durante la pertenencia de Flandes a la corona Española es acertado pensar que estos perros llegasen con cierta regularidad hasta aquellos territorios y, en especial, a Amsterdam.

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Si, como hemos apuntado arriba, esta raza se ubica en Andalucía (y de aquí a Extremadura) desde tiempos bien remotos de la invasión árabe, una vez que estuvieran asentados y trabajando en los rebaños de cabras y ovejas en todo el territorio de Al-Andalus se convertirían en ayuda indispensable para los pastores. Posteriormente, avanzando los siglos, con el comercio de la lana con Flandes muchos rebaños cruzaban la península por las cañadas hasta los puertos del Cantábrico, donde embarcaban hacia los Países Bajos. En dichos puertos es plausible que se quedasen algunos ejemplares de esta raza dando lugar con el tiempo al núcleo que existe en la cornisa cántabra. Pero de igual manera es probable que algunos Perros de Agua siguiesen con el rebaño en la travesía marítima hasta Flandes y, una vez allí, procreasen y conformasen, quizá, otro núcleo que, una vez lograda la independencia de España, se asimilaran al nuevo país. Parte de esta teoría ya la esgrimió hace más de veinte años María Cruz Rodríguez Callejo (criadora de PDAE con afijo La Tarde Gris, estudiosa y conocedora de sus orígenes) por lo que al ver la reproducción del cuadro con personaje oriental y observar que lo acompaña un Perro de Agua Español no nos ha sorprendido.

Así pues, a mi parecer, éste podría ser uno de los descendientes de los ejemplares que llegaron a Amsterdam tras un largo recorrido a través de las tierras españolas, bien fuera su trayecto directamente desde Sevilla partiendo del Guadalquivir o a través de las cañadas y luego desde un puerto cántabro.

Detalle interesante es el tipo de pelado que muestra, se trata del “pelado león” que debió ser otra forma del corte de pelo típico de trabajo (hocico, cara y manos), esta vez despejando los cuartos traseros desde el pecho. No es una imagen novedosa la de este arreglo de trabajo, pues vemos otro PDAE con el mismo corte de león en un cuadro de Zuloaga titulado “la fuente de Eibar” (1888). En esta ocasión, al contrario del perro del cuadro de Rembrandt (oscuro), se trata de un PDAE color blanco, el seleccionado para las faenas marineras en la cornisa Cantábrica.

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De cualquier manera, este cuadro del genial pintor Rembrandt nos permite una vez más ver la silueta de un ejemplar de esta raza que se constituye en una de las más antiguas y polifacéticas, amén de autóctona española, que nos observa desde su lugar en una pintura de hace 378 años. De nuevo, un eslabón más en esta cadena que constituye su origen y expansión, otro elemento que nos ayuda a comprender su idiosincrasia. Si con ello conseguimos que la raza se aprecie en lo que vale y se cuide más, nos daremos por satisfechos.

 

www.lavozdesuamoperros.com

Lola Morales Ortega.

La Voz de su Amo.

Publicado en El Mundo del perro Febrero 2009

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Bienvenidos

19/04/2008

 



  1. OCURI (hembra):
    Lastone de Ubrique x Oliva
  2. 01/03/2001
    Ch Mundial,
    Ch Portugal,
    Ch España de trabajo.


    http://www.lavozdesuamoperros.com/
     
  3. SIGLO IV a.C.
    ==============
    "In alia parte Hispaniae quae ex insulis constant regnum penes Geryonem fuit. In hac tanta pabuli laetitia est, ut nisi abstinentia interpellata sagina fuerit pecora rumpantur"
    (Justino).

    ADOLF SCHULTEN
    Tartessos. Ein Beitrag zur âltesten Geschichte des Westens.




    ORIGEN:
    Según datos ducomentales es antiguo perro de Andalucía - rio Guadalquivir y sus marismas - que se propagó a otros lugares de la Península Ibérica.
    Actualmente es conocido en todo el mundo.

    FUNCIONALIDAD:
    Perro utilizado principalmente en carea, también de ayudante en puertos y de pescadores; cazador al diente y cobrador en agua. Hoy día, generalmente de compañía.

    ESTRUCTURA:
    Atlética, ágil. Perro rústico, eumétrico de peso medio.

    MEDIDAS DESEABLES:
    Largo del cuerpo / Talla (altura a la cruz) = 9/8
    Profundidad de pecho /Talla (altura a la cruz) = 4/8
    Longitud del hocico / Longitud de la cabeza= 2/3
    La alzada a la cruz se sitúa entre 44 hasta 50 cm. para machos y de 40 a 46 cm. para hembras.

    CARÁCTER:
    De gran instinto ancestral-natural, fiel, obediente, alegre, laborioso, valiente y equilibrado; de gran capacidad de aprendizaje por su extraordinario entendimiento, amoldable a las situaciones y temperamentos.

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SPANISH WATER DOG - USA

21/03/2008

MIEL
Registered name: ARBA CH Divisa De La Voz De Su Amo
FCPR - AKC FSS Registered
Sire: CH Lastar de Ubrique
Dam: Oliva
Breeder: Dolores Morales Ortega

http://www.lavozdesuamoperros.com/

Mutiple Best in Show
Penn-Hip in the 60%
Eyes Certified Normal

Miel is our resident clown. So agile, she can clear 6' fences - visitors can rarely leave our home without a kiss from our Miel. Miel's Penn-hip was rated against a cross section of 50,351 dogs of all breeds. Shown sparingly she has taken several Best In Shows, out-runs every SWD we have as well as beat them to the retrieval of any object thrown. Once in the water it is hard to coax her out escpecially if her boy (Dustin) is in the water!
http://rarebreed.com/breeders/lija/index.html

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La Voz De Su Amo

07/12/2007

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ÉRASE UNA VEZ...

...Apenas comenzada la primavera de 1998 decidimos compartir nuestra vida con un animal de compañía.
Buscamos la raza española que mejor se adaptara a nuestro entorno familiar.
Después de estudiar y conocer varias interesantes, nos decantamos por una hembra de Perro de Agua Español : OLIVA.
Ahora, con el paso del tiempo y la experiencia adquirida, no tenemos la menor duda,

¡ Acertamos plenamente !.

...........

http://cadiz.cuadernosciudadanos.net/PDAE_La_Voz_de_su_Amo/2007/12/07/quien-haya-dicho-que-no-se-puede-comprar/
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Utrera

26/03/2007

( El perro corta las cuerdas que atan a su dueño )

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Ayer Domingo 25 de Marzo (2007) tuvo lugar una exposición monográfica de belleza y demostración de trabajo en Utrera (Sevilla) pueblo de gran personalidad, ligado a esta raza desde hace siglos, donde bien la conocen los antiguos pastores de la zona y aún todavía siguen denominándola "turco andaluz". El lugar era la caseta municipal del recinto donde suele ponerse la feria, estaba bien acondicionada y el tiempo, ni frio ni caluroso, acompañaba.
No tengo intención de enumerar cada ejemplar que quedó ganador en las diferentes clases, pues de ello se encargarán sin duda las páginas que suelen dar estas noticias, sino reflejar aquí el ambiente que suele reinar en estos encuentros, a donde cada uno acude por diferente motivo pero con un punto en común: el interés por nuestros perros.
Tampoco voy a decir que todo es armonía, puesto que eso es prácticamente imposible no en este tipo de reuniones, sino en cualquiera de diferente signo. Pero la gran mayoría fue a ver un espectáculo de belleza y de trabajo, algunos a exponer a sus animales y otros simplemente a ver la alegría de estos perros, las ganas de contentar a sus dueños y su gran belleza que a pocos escapa. Y creo que esto es lo que debemos fomentar entre todos: difundir las cualidades de esta raza nuestra de la que somos responsables ahora. Por ello mi felicitación a quienes hacen posible cada evento de estos con su participación, esfuerzo y dedicación.

http://cadiz.cuadernosciudadanos.net/PDAE_La_Voz_de_su_Amo/2007/03/26/utrera/
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BREVE HISTORIA DE UNA AFICION

16/02/2007

El siguiente artículo fué publicado en Canagua nº 8 - Diciembre de 2000
Lola Morales Ortega.




Quien haya tenido que acompañar a un ser querido durante meses en un hospital llegando a vivir practicamente allí, sabe lo especial que es la relación que se establece con los demás enfermos y sus familiares.

Yo tuve que pasar por esa experiencia durante cuatro meses del año 1996. En ese tiempo conocí a diversos compañeros de habitación que rotaban mientras nosotros esperábamos algún síntoma de mejoría que no acababa de llegar. En aquellos momentos difíciles uno se encuentra perdido y se forjan vínculos singulares entre las cuatro paredes de cada habitación.

Terminaba el mes de Enero cuando apareció Jacinto. Era un hombre amable, sencillo, tranquilo, silencioso y socarrón; pero sobre todo era un gran amante del mundo del perro. Durante las largas, larguísimas horas que pasábamos juntos, nuestras conversaciones solía revolotear alrededor de un mismo tema: los perros. Por aquel entonces yo empezaba a plantearme la posibilidad de adquirir uno, aunque aún no me había decidido por una raza concreta. Jacinto me enseñaba las revistas y libros que tenía en su mesita de noche, allí había artículos sobre Pastor Alemán, Rotweiller, Fox Terrier, Dálmata, Caniche, Chow-Chow y un sin fín de variedades caninas. Y realmente cada cual tenía su encanto, pero la selección no me parecía fácil en absoluto porque sí bien algunos de ellos me gustaban por su carácter, entonces era el tamaño lo que no encajaba en mis expectativas o viceversa.

En fín, el caso es que las charlas se volvían interminables. Un día, apenas me despojé de la gabardina al llegar, Jacinto que parecía mirar absorto el trozo de cielo plomizo que se veía a traves de la pequeña ventana, se acomodó en la almohada que lo mantenía sentado en su cama y me anunció: "Ya sé cual es el perro ideal para tí, teniendo en cuenta tu carácter". "¿Sí?", pregunté intrigada. "Sí, el Perro de Agua Español ", dijo, como quien ha llegado finalmente a descubrir la clave de un laberinto.

Mis conocimiento del Perro de Agua Español en aquel tiempo eran nulos, pues a pesar de ser una denominación que me resultaba muy familiar por haberla oido en multitud de ocasiones, era incapaz de recrear en mi mente la estampa real de uno de ellos. Sólamente recordaba los comentarios que mi padre solía hacer acerca de estos canes cada vez que veía a una persona con el pelo ensortijado y abundante, porque él pasó varios años de su infancia en Sanlúcar de Barrameda, de donde procedía gran parte de su familia y a veces comentaba algo sobre esos perros que era corriente ver por allí.

Sin embargo, tendría que pasar algún tiempo antes de que considerase en serio tener un perro, pues circustancias familiares unidas al hecho de que entonces vivíamos en un piso no muy grande, me hicieron desistir hasta que todo fuese más propicio. Y fué hace dos años aproximadamente cuando decidí que ya podría cumplir mi deseo.

Habían pasados dos años desde mis conversaciones con Jacinto en el hospital y no había vuelto a saber de él, pero recordé sus palabras y me puse manos a la obra. Busqué toda la información posible acerca de los perros de agua y me topé con el libro de Josefina Gómez Toldrá, Ediciones Tikal, "El nuevo libro del Perro de Agua Español". Lo leí de cabo a rabo y antes de terminarlo ya me habían fascinado la características de la raza. Frecuenté mercadillos de animales y empecé a reconocerlos por la calle. No obstante, compartí mi interés con otras razas, leyendo, hojeando revistas, fotos, pero en el fondo había tomado una decisión.....

Fuí a ver una camada de Perros de Agua, la madre me pareció preciosa, de carácter dulce. Además conocía al padre porque casualmente vivía con sus dueños cerca nuestra y solía verlos pasear. Los dueños de la camada, criadores de otra raza española, me dieron una magnífica impresión, parecía gente seria y totalmente enamorada de los perros, así que deposité mi confianza en ellos, ya sólamente quedaba escoger uno de aquellos cinco cachorrillos que correteaban torpemente como peluches con las pilas agotadas. La camada era muy homogénea: color chocolate con algunas manchas blancas, todos, excepto un macho blanco. Era dificil elegir así que me dejé llevar por la intuición y escogí a una hembrita marrón con el pecho blanco, vivaracha y con unos impresionantes ojos.

Le pusimos de nombre Oliva y desde que llegó no ha dejado de asombrarme con sus ocurrencias y su mirada inteligente. Intento educarla lo mejor posible dentro de mis limitaciones aunque sé que podría sacar mucho más partido de sus habilidades, pero supongo que ella de alguna manera alcanza a comprender y acepta a cambio nuestro cariño.

Y es que a pesar de ser una aprendiz en asuntos caninos, sospecho que son numerosas las maravillas que esta raza puede conseguir. Últimamente se han emitido por televisión reportajes acerca de la importante labor de salvamentos en catástrofes que perros de agua españoles han logrado trabajando en equipo con sus dueños tras un adiestramiento específico. Más conocidas son sus habilidades tradicionales con el ganado o la pesca; sin embargo, creo que en algo tan simple como la convivenca diaria con sus dueños y la familia también es capaz de superar algunas expectativas, pues aunque todos sabemos la relevancia que se le empieza a dar en nuestra sociedad a la posibilidad de mejoría de enfermos que tienen un animal doméstico, yo creo que el Perro de Agua Español con su alegría, apego a su dueño, deseos de ser útil y de participar en nuestra vida, puede darnos importantes sorpresas en la mejoría de males tan corrientes hoy en día como son las depresiones, aunque este es un tema que sería largo de tratar.

Acudimos a Ubrique para confirmar a Oliva y conocer un poco el mundo que rodea a estos perros. Allí pasamos un día muy agradable contemplando ejemplares entre los que parecía dificil elegir, debido a la variedad y belleza de muchos de ellos. Conocimos a algunos socios de la AEPAE y a su presidente Antonio García, de quien ya había oido hablar.

Hoy somos unos enamorados del Perro de Agua Español y con la esperanza de conocer mejor sus orígenes, trayectoria y actualidad y aportar nuestro entusiasmo, nos hemos asociado a la AEPAE.http://www.perrodeaguaclub.com/

Cuando recuerdo las palabras de Jacinto, considero que fueron todo un honor; gracias.

http://cadiz.cuadernosciudadanos.net/PDAE_La_Voz_de_su_Amo/2007/02/16/breve-historia-de-una-aficion/
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TRAS LAS HUELLAS DEL PERRO DE AGUA ESPAÑOL ( 2 ) . SAN ROQUE

07/02/2007

Artículo publicado en El Mundo del Perro, Febrero 2007






A pesar de haber visitado infinidad de veces la iglesia de La Caridad, en Sevilla, puesto que durante muchos años fui vecina de esa colación, jamás me percaté de las singulares esculturas que flanquean el Altar Mayor. Una de ellas representa a San Roque si bien no fue esta obra de arte la que atrajo en principio mi atención...


Al salir de la iglesia a mediodía mi hija dijo: "mamá mira, un perro de agua". Entonces alcé el rostro y contemplé lo que efectivamente parecía una escena con un Perro de Agua Español: Tras la gran puerta de entrada se abre un cancel de madera a los pies del templo y en él relucían a esa hora (era mediodía) unas vidrieras con diferentes motivos religiosos, pero la que estaba justo arriba de nuestras cabezas mostraba a San Roque con un ángel y un perro, la escena me resultaba familiar puesto que a este santo suele representársele de esa manera, sin embargo el can era en este caso un Perro de Agua.


En otra visita, estando sentada en uno de los bancos pensando en lo curioso del caso, miraba hacia el Altar Mayor y quedé muy sorprendida al percibir algo que nunca antes había observado: El Altar Mayor se componía de una escena central (infinidad de veces vista) y a los lados, entre columnas salomónicas aparecían dos esculturas, no recordaba haber prestado atención antes a esas figuras y para mi sorpresa comprobé que la que estaba a la derecha era el mismo San Roque que había visto en la vidriera, con el niño y el Perro de Agua con un pan en el hocico...


La vidriera del cancel de madera que hay antes de la puerta de entrada y que fue lo primero que ví, es de finales del siglo XIX, y se hizo reproduciendo fielmente las figuras laterales del Altar Mayor, del siglo XVII, anteriormente citadas. Curiosa correspondencia. Nada se deja al azar en esta iglesia, y la figura de San Roque, con su enorme carga simbólica aludiendo a la Caridad, seguramente fue escogida por el artífice del ideario iconográfico que rige todo el edificio: Don Miguel de Mañara.


Según nos narra la leyenda San Roque repartió sus riquezas y emprendió la peregrinación a Roma ejerciendo la caridad con los apestados hasta que se contagió del mal. Retirado entonces a un monte, un perro se apiadó de él y le traía la comida gracias a lo cual pudo sobrevivir hasta que un ángel le curó las heridas. Su atributo personal e inseparable es el perro con un pan en la boca, y a veces el ángel.


Bien, esta es la leyenda del santo y nada de especial tiene que aparezca con un perro, lo singular para nosotros es que en este caso sea un Perro de Agua Español y la explicación a mi entender puede ser la siguiente: Siendo su autor el insigne escultor sevillano Pedro Roldán (siglo XVII), y tratándose de la época en que impera el Barroco con sus características bien conocidas de naturalismo ¿qué clase de perro podría escoger para una composición que requiriese un can? A mi parecer cualquiera de los que comúnmente habría por la ciudad, y en especial por los alrededores del puerto donde se encontraba la Iglesia de la Caridad, junto a las Reales Atarazanas. Seguramente debido a la polivalencia de esta raza (Perro de Agua Español) y su tradicional ocupación como ayuda en los puertos, no sería de extrañar que fuese bastante común encontrarlos por allí.


En las fotografías que acompañan este artículo puede verse que en la escultura la parte inferior está ennegrecida debido a la acción del humo de las velas en el culto y del paso del tiempo, pero actualmente todo el Retablo Mayor está en proceso de restauración con lo cual seguramente, una vez terminado ese trabajo, podrán admirarse mucho mejor todas las figuras.


La escultura en cuestión la realiza Roldán hacia 1670, y además del innegable valor artístico que muestra, para nosotros supone un testimonio de la constante presencia del Perro de Agua Español (antes llamado Turco Andaluz por las gentes del campo) en Andalucía, Sevilla en este caso. Es pues, un eslabón más de la historia de este animal que tan unido ha estado y sigue estando hoy a las gentes de esta tierra.


Lola Morales Ortega.
Historiadora de Arte y criadora de Perros de Agua Español con el afijo: La Voz de su Amo.

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EL PERRO DE AGUA " CHICHI ".

29/01/2007

( Zambomba de la Voz de su Amo - 15 Noviembre 2006 -
Rabiche del Marismeño x Jícara ).
De Sevilla a Breda- Holanda -. Hoy en Bombay , India.

Lola Morales Ortega
Publicado en la revista Canagua nº 9.



VIDA DE PERROS

Una tarde de tertulia oí narrar la historia de Chichi, un Perro de Agua singular.
Manolo, gran observador, sabe muchos relatos que ha escuchado a los mayores desde que él era muy pequeño y siempre resulta ameno escucharlo. Hace poco tiempo, una tarde del mes de marzo estando sentados frente a frente en la tienda de mi madre preguntó por mi perra Oliva y le contesté que acababa de tener prole.
¿Tu conoces la historia de Chichi?.-Preguntó él.
-No.-Contesté intrigada. Y Manolo se sonrió acomodándose en el sillón frailero antes de proseguir:
-Mira Loli (así me llama él), ese perro era muy famoso.
-¿de cuándo me hablas?.-Pregunté para situarme en el tiempo, dispuesta a empaparme de los avatares de Chichi.
-Bueno, en realidad yo oí contar la historia cuando era pequeño a una mujer que tabajaba en mi casa y se llamaba Antonia. Entonces, Antonia ya era bastante mayor y decía que su madre, que se llamó Encarnación y vivió a finales del Siglo XIX, tuvo un Perro de Agua, un Turco Andaluz al que le puso Chichi.
Corrian los años 1880 o 1890 y para su familia no eran prósperos, solían pasar rachas de apuros económicos porque el trabajo escaseaba. Chichi deambulaba libre por la casa y era cariñoso con todos, pero tenía especial debilidad por su ama Encarnación.
Sin embargo, había en el comportamento de Chichi un misterio que pocos explicaban: Una mañana de tremenda escasez, Encarnación se levantó y revisó los anaqueles vacíos de la alacena, la peocupación nublaba su semblante e incapaz de encontrar solución a la penuria económica, al menos encontró consuelo en Chichi contándole sus desventuras. Se dirigió el perro y abrumada por la realidad le hizo partícipe de ésta diciéndole:
-Ay Chichi, ¿qué vamos a hacer?, si no queda nada en la alacena y no tenemos dinero pasaremos el día sin comer; ¿cómo podría yo conseguir dinero para hacerle un guisote a los niños?.
Chichi permanecía sentado frente a ella con la cabeza erguida ladeándola a medida que su ama hablaba, mirándola fijamente en actitud de absoluta y exclusiva atención. Y cuando Encarnación terminaba la perorata sumiéndose en las labores caseras cabizbaja y preocupada, Chichi desaparecía de la vista de todos. Salía de la casa y emprendía veloz carrera sin titubear como si fuese a un recado urgente encomendado por la persona más importante de su corazón.
Al principio nadie reparaba en las escapadas de Chichi porque tenía libertad para entrar y salir de la casa, una casa muy humilde en un barrio popular, como era Triana, donde no resultaba raro dejar las puertas abiertas.
Sin embargo, la sorpresa de Encarnación fué grande cuando al volver Chichi de su excursión fué a buscarla hasta encontrarse frente a ella. Encarnación lo miró y se percató de que llevaba la boca cerrada, entonces el perro abrió la mandíbula y soltó un puñado de monedas a los pies de su dueña.
Pero no quedó aquello en una mera anécdota sino que la situación volvía a repetirse cada vez que la comida escaseaba en la casa de Encarnación y ésta se lamentaba a su querido perro confesándole sus tristezas.
Fueron muchas veces en que Chichi desapareció veloz y volvió con la boca llena de monedas excepto en dos ocasiones que recordaba Antonia: una que en vez de traer dinero trajo un trozo de bacalao, y en otra en que hizo lo mismo con una hogaza de pan.
-Y eso sí que era misterioso.-Contaba Manolo que dijo Antonia -, porque mira que Chichi tenía hambre el pobrecito. Te puedes imaginar que si nosotros pasábamos entrecheces el perro más. Por eso a mí lo que me impresionaba es que el pobre Chichi, muerto de hambre como estaba, ni siquiera le dió un bocado al bacalao ni al pan, sino que le presentó los pedazos enteritos a mi madre.
-¿Y nadie sabía de dónde sacaba el dinero?.-Pregunté a Manolo.
-No, porque decía Antonia que el perro salía de casa como una bala y no había quien lo siguiera, se metía por las callejuelas haciendo quiebros y desaparecía. Pero ella sospechaba, estaba casi segura, que Chichi iba al mercado de abastos y allí cogía las monedas porque entonces había unos hombres que vendían melones y sandías en el suelo y el dinero que iban cobrando lo echaban en un lebrillo junto a ellos. Chichi, que era muy astuto, esperaría que hubiese un poco de bulla y se acercaría al puesto por atrás hasta llegar al lebrillo, aprovecharía un despiste y !zas¡, saldría pitando. Y claro, decía Antonia que se explicaban lo del bacalao y lo del pan imaginando que se trataría de un día en que el de los melones y las sandías no había ido al mercado.
La familia conocía el secreto, pero no querían divulgarlo por temor a que se volviese contra ellos; no obstante, muchos en el barrio supieron de las andanzas de Chichi, precioso Perro de Agua macho color marrón que, eso sí, siempre iba límpio, pues a pesar de ser humildes no hubiera permitido Encarnación que su perro anduviese por ahí hecho un Adán.
-¿Y sabes lo que decía Antonia?.-Prosiguió Manolo.-
Pues que todos se preguntaban cómo era posible que un perro fuese tan inteligente y sin embargo, a ella no le impresionaba en absoluto las artimañas que tuviera que inventar el chucho para coger el dinero y lo demás, no. A ella lo que le dejaba boquiabierta era comprobar que Chichi escuchaba la explicaciones de su madre y no sólo las entendía sino además improvisaba y decidía.

Esta es la entrañable historia de Chichi, un ladronzuelo por amor.


Lola Morales Ortega.
Criadora de Perro de Agua Español.
Afijo: La Voz de su Amo.


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TERAPIA CON ANIMALES

27/01/2007

O L I V A , Una turquita de Andalucía.
11/08/1998 - Hija de Romero del Palaciego X Lola.
L.O.E. 1032330 - Tatuaje AE000525S - Microchip 40193A7661
Altura a la cruz: 46 cms. / Peso: 18,20 Kgs.
Presencia estándar, rusticidad, carácter muy equilibrado, poderío estructural con aplomos y angulaciones muy correctos; sobresaliente instinto, hembra "Alfa", excepcional en la cría de cachorros sanos .....
Ciclo reproductor: Tres camadas por cruce con diferente macho en cada una.
Madre de varios campeones.


En el número anterior de Canagua publiqué un artículo acerca de mi propia experiencia con Oliva. Sin embargo, creo que va siendo hora de que se tome más en serio esta forma de terapia, la ayuda que los animales y en especial los perros pueden prestarnos a los humanos en determinadas enfermedades tanto físicas como las denominadas "del alma". No en vano la raza que cuidamos y criamos: el Perro de Agua Español es una de las más polifacéticas que se pueden encontrar, ello unido al enorme apego que sienten por sus dueños ya que son perros utilizados tradicionalmente como pastores o ayudantes en tareas diversas, los hace aún más predispuestos a aprender de qué modo agradar a su jefe. Basándome en las cualidades generales que cualquier cánido puede tener y especialmente en la idiosincrasia de esta raza que no termina de admirarme, estoy segura de que dentro de poco tiempo se constituirá en una de las ayudas más apreciadas para el apoyo de ciertas enfermedades, y en ello estoy.


Tuve noticias del caso de Fina y me puse en contacto con ella interesándome por sus circunstancias y por el proceso que había vivido junto a su perra Tara. Fina accedió amablemente a narrarme lo ocurrido y me capacitó para exponerlo en nuestra revista. Lo hacemos, tanto ella como yo, pensando que esta narración pueda servir de ayuda a cualquier persona que pase por un trance semejante. Y yo, particularmente, esperando que sirva de divulgación como una muestra más del camino recién iniciado.


Todo comenzó con un revés de esos que la vida suele dar y que nos deja sin capacidad de reacción: Fina perdió a sus padres y a su abuela en el transcurso de dos años y medio. El golpe fue tremendo y el vacío que sintió no era capaz de llenarlo, a pesar de estar felizmente casada y de tener dos maravillosos hijos de 14 y 11 años. El médico le diagnosticó depresión bipolar con trastornos depresivos alternados con ansiedad. Todo ello se traducía en una tristeza profunda, incapacidad de llevar una vida normal, incapacidad de dormir por las noches, tremendos dolores de espalda y dolores musculares en la cintura producidos por los nervios, trastornos en la alimentación etc...


Fina tenia un perro de raza pequeña en casa, pero su marido sabía que ella siempre había deseado tener un Perro de Agua y decidió que era el momento de comprar uno. Ella al principio le dijo que no, que dos perros darían mucho trabajo, pero él no cejó en su intento (quizá intuía que podía ser de utilidad ese animal), empezó a buscar cachorros hasta que encontró una hembrita.
Fina no estaba convencida y accedió a regañadientes a que el nuevo animal entrara en casa. Dice que una semana antes de ir a a buscarla ya estaba nerviosa, seguramente, pienso yo, por la responsabilidad que se le venía encima. Sin embargo nada más verla se enamoró de ella. Era una bolita, un peluche. Fina se tomó muy en serio la educación de Tara, la sacaba a menudo durante el día para que se acostumbrase a hacer sus necesidades fuera de casa. Esto que puede parecer una tarea pesada terminó siendo un aliciente para salir y para conocer y hablar con otras personas que paseaban a sus perros.. Me contaba Fina que ella cree que esa era precisamente una de las cosas que ella necesitaba: salir y relacionarse. Decía Fina que sus amigas no entendían lo que le sucedía y le comentaban "estás loca, con dos perros", a lo que ella contestaba: -Estoy feliz, no sabéis lo que me he reído con Tara, con sus saltos de rana, con los juegos que practica con Tomi (le quita la pelota de la boca y hace que le persiga por la casa y cuando Tomi se cansa, ella la deja en el suelo para que él la coja y cuando el animal va a cogerla ella lo engaña y la coge otra vez y vuelta a empezar). Si dormía la siesta y pasaba de media hora Tara le lamía el rostro para ver si despertaba lloriqueando en busca de la atención de su dueña. De igual manera, desde que Tara llegó Fina y su familia aprovechan los fines de semana que pueden y cuando el tiempo lo permite para ir a la playa y gozar todos del baño junto a la entrañable lanuda.


Fina ha encontrado un fuerte apoyo en su perra, ha volcado en ella sus angustias , y gracias a ese animal consigue reír y disfrutar de la vida . Es cierto que no olvida a sus seres queridos, sus padres y su abuela permanecerán para siempre en la memoria de Fina, pero eso no impide que ella haya aprendido a gozar de todo lo que la vida le brinda, y especialmente su familia. Ya no toma pastillas, no las necesita, y después de mi comunicación con ella estoy segura que su recuperación va hacia arriba. Fina ha encontrado el camino y Tara ha sido su apoyo, su luz. Yo me alegro mucho de que sea así y desde aquí le envio un beso de todo corazón.


Lola Morales Ortega.
Publicado en la revista Canagua. año 2006

http://cadiz.cuadernosciudadanos.net/PDAE_La_Voz_de_su_Amo/2007/01/27/terapia-con-animales/
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PSICOLOGIA - Terapia con Perro de Agua

26/01/2007

( Jícara en escalera. Hija de Oliva ).

Artículo publicado en la revista Canagua, núm.10 año 2003.

www.lavozdesuamoperros.com


OLIVA Y YO

El perro, una terapia muy positiva para superar ciertas enfermedades.


Mi historia se sitúa en una línea que creo que debemos de tener presente y apoyar todos los amantes del perro: la ayuda terapéutica que estos animales son capaces de brindar al ser humano.

Es este un tema que se está desarrollando con éxito en otros países, pero creo que en España aún no se toma muy en serio, o al menos esa impresión obtengo al hablar de ello. Y pienso que tenemos que difundir más esta posibilidad de terapia que tan positiva puede ser, para ello deberíamos utilizar cuantos medios tengamos a mano, y en este caso la revista de nuestra asociación resulta idónea.

Cuando Oliva llegó a mi vida yo pasaba por un mal momento. Había tocado fondo en una depresión que sufría desde hacia varios años, estaba en tratamiento médico y psicológico y esa ayuda empezó a fructificar, pero muy lentamente. Aún había muchas cosas que no era capaz de hacer: el trabajo suponía un esfuerzo sobrehumano, salir con los amigos o realizar un viaje igual. Y por supuesto para dormir y luchar contra la ansiedad tenia que medicarme diariamente.

Entonces llegó Oliva. A pesar de vivir perdida en una especie de laberinto del cual me sentía absolutamente incapaz de salir o de ver la luz, me empeñé en comprar un perro porque había sido ese mi deseo desde niña. Mi decisión era firme, pero sabía que no me encontraba bien y me sentía incapaz de afrontar las responsabilidades que conllevaba tener un perro: llevarlo al veterinario, pasearlo a diario, etc... Para superar estas dificultades contaba con la ayuda de mi marido, Juan, eso me tranquilizaba. Entonces no había más que hablar, y tras el proceso de escoger una raza (Perro de Agua Español, no podía ser otra, pero eso es otra historia) y después el ejemplar, apareció esa bola peluda y juguetona en el salón de mi casa.

Oliva, era alegre, increíblemente juguetona y traviesa, como la mayoría de los cachorros. Me empeñé desde el principio en educarla lo mejor que pudiese, a base de leer libros al respecto y consultas telefónicas a quienes me la vendieron. No obstante, muchas veces pensé que no podía más, que no sería capaz de seguir adelante con ello tal como lo había propuesto. Cuando yo estaba en el sofá y Oliva intentaba subir una vez tras otra sin parar, sentía que aquello me iba a desbordar, era superior a mis fuerzas bajarla con un ¡No! enérgico 20 o 30 veces seguidas.

Quien lea esto pensará que era una exageración mis sentimientos ante una cosa tan nimia. Pero si alguno ha vivido la experiencia de sufrir una depresión o de verla en un familiar, comprendería mucho mejor que en ese estado una no es la persona que solía ser porque le dominan el miedo, la tristeza, la inseguridad, la ansiedad, el desvalimiento, la culpabilidad y un largo etcétera de negativas.

Y así me encontraba yo, inmersa en ese túnel negro. Por las mañanas solía dar largos paseos por el campo, pues así me lo había aconsejado la facultativa que me trataba. Aquellos paseos constituían un gran esfuerzo porque no solamente era incapaz de ver y de disfrutar de la naturaleza que me rodeaba sino que esa naturaleza me asustaba, la sentía amenazante y procuraba no alejarme demasiado de las casas, siempre temiendo sufrir una crisis de ansiedad.

Al principio de incorporar a Oliva a mis paseos, nada cambió, todo seguía pareciéndome amenazante y la inquietud, el miedo y la tristeza seguían dominando mis actos cotidianos. Así transcurrió el tiempo, pero algo estaba transformándose en mi interior aunque no era capaz de percibirlo aún. Hasta que, una mañana de invierno, gris y fría, mientras caminaba a eso de las diez de la mañana por el sendero de tierra de todos los días, de repente ( y lo recuerdo con nitidez), me sorprendí al darme cuenta de que estaba sonriendo al ver correr a Oliva que se alejaba y volvía hacia mi con esa cara de traviesa, la lengua fuera, los cordones de su pelo y las orejas moviéndose con el viento. Verla así me producía una alegría que no sentía desde hacía mucho tiempo. Aquello fue como un descubrimiento, aunque solo fue eso: un flash, pero suficiente para sacar por un instante la cabeza del pozo en el que me encontraba y asomarme al mundo que estaba ahí fuera.

Desde aquel momento, mi recuperación fue en línea recta y ascendente. Poco a poco empecé a intentar hacer cosas que me suponían un reto, aunque a ustedes pueda parecerle lo más tonto del mundo. Por ejemplo, al cabo de cierto tiempo subí a mi perra al coche y me fui al veterinario sola con ella para una revisión rutinaria. En fin, para no alargar demasiado esta historia, diré que Oliva se convirtió en un enorme apoyo y un acicate para volver a la vida normal. Había algo muy especial y era que ella me hacía sonreír con sus ocurrencias lo cual me exigía una atención saludable que me relajaba sin darme cuenta.


Al cabo de los años las cosas se ven con más claridad y yo he sacado mis propias conclusiones de aquella experiencia.

Comprendo que mi curación se debió a una reunión de factores. En primer lugar la ayuda médica y psicológica fue muy importante, porque para salir de esa enfermedad el primer paso es admitir que la estas padeciendo y seguidamente pedir ayuda y ponerte en manos de personas debidamente cualificadas. Bien, este debe ser el “trámite” o camino principal a seguir, pero a partir de ahí pueden darse factores que ayuden a que la salida sea efectiva, duradera y más rápida. Y es ahí donde entra Oliva , su compañía constante y su cariño incondicional constituyó un pilar importantísimo donde me fui apoyando sin darme cuenta. Y sus necesidades, si bien en un principio me abrumaban, terminaron por hacerme salir de mi encierro mental. Los temores desaparecieron si estaba acompañada por ella, era como un seguro (pueden pensar que absurdo) de que “nada malo puede ocurrirme”, y esa confianza que me transmitía acabó por extenderse a mi vida cotidiana en su ausencia.


En resumen, pienso que en momentos difíciles de un ser humano la compañía de un animal, en este caso perro, abre perspectivas insospechadas porque al tratarse de un ser vivo que no nos cuestiona, que nos acompaña y nos da tanto cariño, puede constituir ese resorte secreto que se tiene que accionar en nuestro interior y que el enfermo no sabe como hacerlo, para que salgamos de la enfermedad si es el caso de una depresión. Pero si hablamos de otros casos incluso más graves, o tratándose de ancianos solos o niños enfermos estoy segura de que más de uno se asombraría de lo que pueden conseguir nuestros amigos caninos de estas personas. Ojalá que se empiece a tener más en cuenta esta ayuda animal y se creen grupos de gente dispuesta a ofrecerla.


Quiero brindarle un homenaje a Oliva con este artículo. A ella se lo dedico, pues resulta muy triste ver que casi todos los homenajes a perros (al igual que sucede en el caso de los humanos) se suelen hacer tras la muerte del can. Yo no quiero imaginar aún ese momento, prefiero dedicárselo hoy que sé que cuando regrese a casa me recibirá loca de alegría con una zapatilla vieja en la boca y que pasearemos juntas como todos los días y que le tiraré mil veces la pelota y otras tantas me la devolverá en la palma de la mano, que seguiremos siendo cómplices en el juego y que además le acompañará mi otra perrita, Jícara, su hija.


Hasta hoy Oliva solo me ha proporcionado alegrías, y además como colofón de su enorme cariño nos ofreció dos “regalitos extras” en su primera camada con Lastone de Ubrique: parió a la que sería la campeona del mundo en Holanda – Ámsterdam 2002 – la perrita de agua Ocuri, y también al campeón y Bis Cataluña 2003, Duende, que se criaron cuidados con esmero por su madre Oliva, jugando y correteando con sus hermanos y nuestra hija Laura por el jardín de mi casa.


Hoy, (verano 2003) Oliva solo tiene cinco años, es una perra feliz llena de vitalidad, tiene un carácter equilibrado, decidido y valiente. Espero vivir con ella y con toda la familia nuevos paseos, excursiones, aventuras, viajes y veraneos juntos. ¿Caben más satisfacciones?.


Lola Morales Ortega.
Criadora de Perros de Agua Español
Afijo “La Voz De Su Amo”

http://cadiz.cuadernosciudadanos.net/PDAE_La_Voz_de_su_Amo/2007/01/26/psicologia-terapia-con-perro-de-agua/
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