UN EXAMEN: UNA MIRADA AL ESPEJO
18/06/2008
Es curioso observar las caras de mis alumnas y alumno cuando se les anuncia que van a realizar una prueba escrita, "un examen". Cunde el pánico, se erizan vellos, y se oye un sonoro murmullo de terror escénico.
Las personas cuando sentimos que nos observan o que debemos mostrar a alguien una parte de nosotros mismos, aparece algo que el resto de seres vivos no tiene: aparece el pudor. "¿Qué dirán de mí si fallo en este "examen"?". El miedo al ridículo, el temor a ser medidos, "no vaya a pensar el profesor que no sé nada de este tema", qué cuestión tan ridícula pues de sobra sabe el profesor qué puede dar de sí cada persona, pues durante el proceso normal de clase se observan los avances, aprendizajes y dificultades de cada alumno/a: ya están evaluados de antemano, no cabe opción a posibles sorpresas.
Es como si te miraras a un espejo y tras él hubiera alguien observándote, a sabiendas que lo hace. Es algo inevitable, por mucho que he intentado persuadir y disuadir no hay manera. El espejo me puede.
La medida no se realiza frente a los demás si no frente a uno mismo. El "examen" es más de conciencia que de oposición. Los aprendizajes deben servir para la aplicación práctica en la vida cotidiana, qué mejor medida que demostrarse a uno mismo la potencialidad y capacidad de lo aprendido.
La vida está llena de estos momentos, como frutos tiene un árbol, estos pueden ser con resultados dulces o amargos, depende de... ¿de qué depende? (como dice la canción...).